Cris Olivares, más conocido en redes sociales como ‘La Soa de Chile’, se convirtió en uno de los participantes que llamó la atención durante los primeros capítulos de MasterChef Chile, el programa culinario de TVN.

El creador de contenido, de 42 años, logró quedarse con uno de los 22 delantales blancos de la competencia, luego de presentar un plato llamado “Mamá, yo también quería”, con el que compartió parte de su historia familiar.

Sin embargo, detrás de su personalidad extrovertida, su humor y la energía que transmite a sus seguidores, existe una historia con momentos difíciles, pérdidas familiares y una profunda pasión por la cocina.

En conversación con Página 7, Cristopher abrió su corazón y entregó nuevos detalles sobre su infancia, los recuerdos que todavía lo conmueven y el significado que tiene cumplir este sueño.

La nueva etapa de Cris Olivares en MasterChef Chile

Primero, recordó cómo vivió su debut en televisión abierta, una experiencia muy distinta a la que acostumbraba como influencer.

“Es súper, súper, súper emocionante verme en pantalla”, reconoció, explicando que esta vez no tenía el control de la edición y esperaba que el programa consiguiera reflejar su verdadera personalidad.

De hecho, reveló que vio su audición desde la intimidad de su hogar en Concón, acompañado de su marido, Pablo, y su mascota.

“Estábamos acurrucaítos en el sillón y tomando un tecito con mi perrito y es como que recién ahí de verdad te cae la teja de lo que realmente estás viviendo”, relató.

“Fue como una mezcla de risas, de pudor bonito, de verme tan expuesto y el corazón súper hinchado, súper orgulloso, de pura alegría y emoción yo creo”, agregó.

La dolorosa infancia que marcó la vida de ‘La Soa de Chile’

Uno de los momentos más profundos del relato de Cris Olivares fue cuando recordó la muerte de su hermana menor, quien falleció debido a un problema cardíaco congénito.

Según explicó, esta pérdida cambió profundamente la dinámica familiar, pues sus padres enfrentaron un duelo que terminó afectando también su relación con él y su hermano.

“Ellos se centraron en su dolor, en su pena, en sus conflictos que comenzaron a tener posterior a esto y nos olvidaron un poco a nosotros”, expresó.

En ese sentido, el participante de MasterChef reconoció que comprende el sufrimiento que atravesaron sus padres. Sin embargo, también admitió que aquella etapa dejó heridas que todavía recuerda en su adultez.

“Quedamos un poco, ni siquiera en segundo, quedamos en tercer plano, lo que por supuesto tiene un efecto más o menos importante en esos niños”, reflexionó.

“Duele no haber estado acompañado en momentos que sí debería haber estado acompañado, duele no tener tantos recuerdos bonitos con tu papá, sino que tengo más recuerdos de haberlos visto sufriendo, discutiendo”.

Pese a estas experiencias, Cris explicó que su historia también contribuyó a formar la personalidad que hoy muestra en redes sociales.

“Mi historia me convirtió en lo que soy hoy día, la soa de Chile, una persona resiliente, súper empoderado, con el cuero de chancho, el cuero súper duro, pero aun cuando sea el cuero duro tengo un corazón súper, súper noble”, sostuvo.

La persona detrás de ‘La Soa de Chile’ y el sueño que cumple en MasterChef

Aunque miles de personas lo conocen por su personaje en redes sociales, Cris Olivares aseguró que no existe una gran diferencia entre el influencer y la persona que es lejos de las cámaras.

“Lo que se ve en redes sociales soy lo que soy fuera de las redes sociales. Yo soy así, soy tremendamente alegre, soy cuático, soy medio impulsivo (…) Ser resiliente no significa estar callado o quedarte callado o quedarte en ese silencio sepulcral”, afirmó.

Esa misma sensibilidad también se refleja en su compromiso con distintas causas sociales. Según contó, suele organizar rifas y ayudar a fundaciones de rescate animal, personas mayores y quienes necesitan apoyo.

Asimismo, reconoció que la reacción del público ante su participación en MasterChef superó sus expectativas.

El influencer aseguró que recibió numerosos mensajes de personas que se sintieron identificadas con su relato, incluso desde países como Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, España, Estados Unidos y Argentina.

“Yo por ellos doy la vida, nunca han soltado mis manos desde que empecé a crear contenido, siempre cuento con ellas”, señaló sobre su comunidad, a la que cariñosamente llama sus ‘soas’.

Pero más allá de la exposición televisiva y del cariño que recibió, Cris aseguró que su participación en el programa representa una oportunidad para dedicarse a una pasión que lo ha acompañado durante gran parte de su vida.

“Yo siempre he amado la cocina. La amo, la amo. Sobre todas las cosas, yo amo la cocina”, expresó.

“Siempre estuve muy preocupado de todos, excepto de mí”

Y es que, después de una infancia marcada por las dificultades familiares, reconoció que durante años concentró gran parte de sus esfuerzos en el bienestar de quienes lo rodeaban.

“Siempre estuve muy preocupado de ellos, de mi hermano, muy preocupado de todos, excepto de mí”, confesó.

Por lo mismo, su llegada a MasterChef tiene un significado que va mucho más allá. Para ‘La Soa de Chile’, esta nueva etapa también representa la posibilidad de ponerse a sí mismo en primer lugar y disfrutar de algo que realmente lo apasiona.

“Es un poco estar haciendo cosas por mí y no por el resto”, reflexionó.

“Estoy feliz y tremendamente agradecido de poder haber llegado al corazón de muchas personas. Creo que con eso, tarea cumplida”, concluyó.