La dura experiencia que marcó a Mariela Sotomayor y que hoy inspira su trabajo lejos de la TV
Tras años en televisión, Mariela Sotomayor, periodista conocida por su paso por varios programas de farándula, desarrolla hoy una faceta distinta, alejada de las pantallas.
Desde hace 12 años se dedica al posicionamiento de marcas, rostros, médicos y clínicas ligados a la medicina estética, un trabajo que ya concentra al 100% su agencia de comunicaciones.
En conversación con Página 7, explica el sentido de este giro, su vínculo personal con el tema y el mensaje que quiere transmitir a especialistas y pacientes.
Su tesis central es que la estética tiene un impacto profundo en la biología humana. Mariela se apoya en estudios de neuroestética y en el trabajo del neurobiólogo británico Semir Zeki.
A través de experimentos realizados a partir de resonancia magnética funcional, comprobó la activación de zonas de la corteza orbitofrontal, asociadas al placer y recompensa, a partir de la observación de objetos que nos parecen “bellos”.
“Siento que la medicina estética participa en un ejercicio que no podemos encasillar en solo ‘producir belleza bajo un estándar determinado’, sino algo mucho más trascendental, de un impacto positivo y profundo de proporciones aún insospechadas hasta nuestros días, lo que debe ser comunicado de manera responsable y consciente a los pacientes”, dijo.
“El rostro es un órgano social, capaz de modular la relación con el entorno y desde ahí generar un desarrollo integral de las potencialidades de cada individuo. Por eso creo que la estética debe tener el lugar de importancia que se merece, para ser comprendida y llevada a la práctica bajo una premisa principal: el bienestar y la seguridad de las personas”, agregó.
Sobre esa base dictó hace algunas semanas una conferencia en la versión chilena de un congreso internacional de medicina estética.
“La relación con tu imagen no es superficial, es neurobiológica y puede impactar de manera profunda la vida del ser humano y su relación con el entorno. Ahí la medicina estética tiene un rol que no es solo estético, sino también social”, aclaró.
“Por eso, puedo afirmar que una intervención estética no busca precisamente crear una nueva identidad, sino reconciliar a una persona con la imagen que le devuelve el reflejo en el espejo y eso para mí es el equilibrio entre coherencia e identidad”, complementó.
¿Cómo comenzó el interés de Mariela Sotomayor en este tema?
Su interés nace de una historia personal. A los 9 años sufrió bullying en el colegio, no pidió ayuda y encontró refugio en la comida. “Yo me comí el cariño que no recibí”, recuerda, y cargó con la obesidad casi tres décadas.
Asegura que renovar su imagen no responde a una obsesión, sino a algo que sentía que se debía a sí misma.
Aquello la llevó en 2014 a proponer en Maldita moda hablar también de tratamientos estéticos, y desde entonces ha presenciado más de 400 procedimientos. Cuenta que lo que más la marcó fue ver el alivio de una paciente al reencontrarse con su reflejo.
Para Mariela, hoy no existe la belleza como tal, sino la autopercepción positiva: el derecho a mirarse al espejo y sentirse conforme.
Advierte, además, que en Chile falta la regulación necesaria y que hay profesionales inescrupulosos que realizan procedimientos con consecuencias graves.
Por eso pide a los pacientes informarse antes de acudir a una clínica o de aceptar una oferta en redes sociales, y a los especialistas comunicar con claridad los diferentes procedimientos con el objetivo de educar a la población.