Paz Roldán, finalista de Vecinos al límite, habla de la especial relación que se dio entre Joe y Cote, a quien calificó como el “villano” del reality.

Según su relato, Cote alimentó la ilusión de un vínculo con Joe mientras se protegía detrás de otras personas y evitaba exponerse.

Lo describe como alguien que juega “por debajo de la alfombra”, y lo compara con “una araña de rincón” que teje desde la sombra para atrapar a sus víctimas. 

Afirma que el problema estalló cuando Joe empezó a dejar en evidencia esa dinámica, algo que a Cote no le gustó.

Califica ese juego de Cote como “súper sucio” y sostiene que también afectó al ganador del programa, más allá del impacto propio del reality.

Paz recuerda que todo marchaba con relativa calma mientras estaban solo quienes habían entrado en un comienzo.

El panorama cambió cuando llegaron los ingresos de afuera y comentaron que la relación no resultaba creíble y que su imagen en el exterior estaba en juego. 

Desde entonces, relata, la personalidad de Joe cambió notoriamente, y la ansiedad de acercarse a la meta, que a su juicio vivieron casi todos, terminó por detonar. En un momento la situación fue “preocupante” y “seria”.

Paz Roldán… ¿la villana de Vecinos al límite?

Consultada por la etiqueta que le asignó el público, lo descarta de plano: “No me identifico como la villana”. 

Reconoce que tiene defectos y que comete errores, pero asegura que siempre jugó desde la competencia, su forma de cuidarse y avanzar. Para ella, el villano es más bien quien juega sin escrúpulos, y apunta a Cote.

Añade que en estos formatos muchos creen que el conflicto es la vía para hacerse notar, pero lo complejo viene después, al cargar con los comentarios. 

“La inexperiencia sí hace tener una diferencia con los famosos”, dice, porque ellos saben administrar mejor la exposición. Para un NN, resume, asumir ese peso resulta “muy, muy difícil”.