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Julio Caneo, conocido como El Rulo, busca consolidar su carrera como comediante solista tras dejar Fusión Humor en 2020. Aunque reconoce que parte del público aún asocia su trabajo a la agrupación, asegura que hoy realiza una comedia más transversal, familiar y de observación. Su paso por Coliseo le permitió adaptarse al ritmo y las exigencias de la televisión, mientras recorre escenarios de todo Chile. Ahora apunta a festivales masivos, proyectos creativos y una carrera internacional.
Julio Caneo, más conocido como El Rulo, lleva varios años construyendo una nueva etapa en la comedia luego de su salida de Fusión Humor en 2020. Tras integrar el reconocido grupo, el comediante decidió apostar por un camino individual y comenzó a desarrollar su carrera como standupero.
“Ha pasado harto tiempo desde mi salida. Me fui del grupo en 2020 y ahí hubo una disyuntiva personal: dedicarme a la comedia o a otra cosa. Decidí que la comedia era mi camino y empecé a prepararme para desarrollar mi carrera como standupero, que es lo que hago hoy”, partió señalando en conversación con Página 7.
En este proceso, Rulo ha sumado presentaciones en distintos escenarios. “Ya he cumplido varios desafíos, como presentarme en los bares más importantes de Santiago, entre ellos el Comedy Palermo, con llenos totales, y hacer salas de teatro, también con llenos totales. Ahora está la propuesta personal de llegar a festivales masivos televisados, algo que se ha ido dando de manera amable en el tiempo”.
Uno de los obstáculos que ha debido enfrentar es la imagen que parte del público todavía conserva de su trabajo anterior. El comediante reconoce que existe cierta confusión respecto al contenido que actualmente desarrolla sobre el escenario.
“Está el desafío de quitarme el estigma al trabajo que hacía antes; yo tenía un personaje que no era de primera línea, pero sí un desempeño bastante particular, de política incómoda. A veces la gente no se acerca al show porque piensa que es lo mismo, que voy a hablar de política, y no es así”.
En esa línea, explicó que su propuesta actual se distancia de aquella etapa. “Estoy haciendo una comedia muy transversal, más cercana, más familiar y de observación. Con los productores pasa algo parecido: temen que no sea efectivo porque creen que será una réplica de lo que hacía en Fusión Humor, y está muy lejos de eso. Quienes se atreven lo pasan bien y se llevan una buena experiencia. Otros todavía no tienen clara la noción de lo que hago y siguen pensando que es lo de antes”.
Rulo y su paso por Coliseo
Su participación en Coliseo también le ha permitido conocer una faceta distinta del oficio, especialmente por las exigencias propias de la televisión. “Ha sido muy interesante para entender cómo funciona la comedia en la televisión. Uno tiene un timing y una experiencia en bares y teatros, pero el ritmo de la tele es completamente distinto. Es mucho más exigente en tópicos y en la cantidad de remates que hay que hacer en un extracto de cinco a siete minutos”.
Además, el espacio significó asumir un nivel de responsabilidad diferente al que tenía anteriormente. “También ha sido desafiante, porque antes solo recibía indicaciones de qué decir y ahora soy el encargado de todas las decisiones: desde lo que digo hasta cómo me veo, con qué empiezo y con qué termino. Eso es entretenido y me da un bonito reencuentro con el público a través de la pantalla. Estoy muy agradecido de lo que Coliseo me ha permitido descubrir y redescubrir en mí”, agregó.
La recepción fuera de Santiago también ha sido parte importante de esta etapa. Rulo destaca que ha recorrido prácticamente todo el país y que, en varios casos, quienes llegan a sus espectáculos terminan llevándose una impresión distinta a la que tenían antes de verlo.
“He estado prácticamente en todo Chile, desde Arica hasta Tierra del Fuego, y cada experiencia es distinta. El comentario de ‘no tenía ninguna expectativa y me fui muerto de la risa’ ha sido recurrente, y eso es muy significativo, sobre todo en regiones donde cuesta más convocar. Cada vez llega más gente y los shows se van agendando periódicamente”.
Sus próximas metas
De cara a los próximos años, sus objetivos apuntan a llevar esta propuesta a escenarios de mayor alcance, además de explorar otras áreas vinculadas a la creación de contenidos y la escritura humorística.
“Mis metas están muy vinculadas a lo que viví con los muchachos del grupo, que fue hacer espectáculos masivos. Hoy quiero cumplir eso en mi rol de comediante solitario”, precisó.
“También me gustaría tener un espacio en algún programa y trabajar a nivel creativo, ya sea en asesorías para comediantes o para gente que no hace comedia, o como parte de un equipo de libretistas. Y quiero desarrollarme a nivel internacional como standapero. Espero que todo se vaya concretando y que la gente se aventure a ver el trabajo, porque no se va a decepcionar: al contrario, se va a sorprender”, cerró.