El radical cambio de Benjamín Lagos, exGran Hermano: prepara gira de 40 días por Australia como DJ
Benjamín Lagos, recordado exintegrante de la primera temporada de Gran Hermano Chile, dejó atrás la polémica exposición televisiva.
Hoy, a miles de kilómetros de Chile, alista una gira de 40 días por Australia, prepara un álbum inédito y confiesa por qué le dio un giro total a su vida: “Mis prioridades ya no están en ser el centro de atención”.
Parecía que fue ayer cuando su rutina de levantarse antes de las cinco de la mañana para “ganarle a los demás” y otras polémicas se convertían en el comentario obligado de las redes sociales. Sin embargo, Benja dio vuelta la página.
Tras una exitosa pasada por Bali, hoy brilla bajo el alias de Benyi, DJ, productor, creador audiovisual, y se prepara para su gran salto internacional: un tour de 40 días por Australia con cinco fechas confirmadas en tres ciudades de Oceanía.
En conversación exclusiva con Página 7, el artista abrió las puertas de su nueva vida y detalló cómo se gestó esta transformación radical tras su bullado paso por la pantalla chica.
El adiós a la tele, la nueva vida tras Gran Hermano y el nacimiento de “Benyi”
“La verdad es que ha llovido un poco desde mi paso por la tele”, reconoce de entrada. Lejos de quedarse estancado en su aparición en Gran Hermano, Benjamín canalizó esa energía hacia el emprendimiento y el arte.
“Dediqué los años posteriores a formar una empresa de marketing y a empezar a producir mi propia música. Poco a poco lo fui mostrando en redes y me fueron saliendo oportunidades bacanes. Después fue agarrando más protagonismo el filmmaking y la música, y así fue como creé a Benyi y GRIS, mi propio documental”.
Este ambicioso proyecto cinematográfico lo describe como una serie de “minipelículas” donde retrata su día a día mientras cocina el que será su primer álbum de estudio, presupuestado para salir a mediados de 2027.
La rutina del artista “obsesivo” y el detox digital
Dejar los sets de televisión implicó un cambio drástico de hábitos. Lejos de la vorágine de la farándula, su día a día transcurre entre pantallas, guiones y tornamesas.
“Últimamente mi rutina cambia mucho ya que estoy moviéndome todo el rato, pero al mismo tiempo creo ser bastante obsesivo, así que sea como sea todos los días hago algo relacionado con mi arte y mi trabajo: editar, producir, escribir los guiones de mis shortfilms, contactar gente, descargar música o simplemente escribir lo que pasa por mi cabeza”.
Un detalle no menor que revela su nueva madurez es su relación con la tecnología: lleva casi un mes sin redes sociales en su teléfono personal.
Deja todo automatizado para los lunes y confiesa que el cambio ha sido radical. “Me cambió la vida, aburrirse es parte de mi rutina, y si me aburro, me pongo a trabajar en mis cosas para entretenerme”, bromea.
El reto australiano y su inminente regreso a Chile
Sobre su gira por Oceanía, que contempla 40 días de puro ritmo, Benyi se toma las cosas con profesionalismo quirúrgico.
“Los días previos siempre trato de descargar mucha música y de hacer alguna maqueta de una canción mía para probarla en la pista y ver qué tal la reacción de la gente. Es importante investigar bien el lugar antes de llegar; no es lo mismo poner música en un bar que en un club o en un festival”.
¿Y se acuerda de Chile? Absolutamente. Para sus seguidores que le perdieron la pista, el productor confirmó que “cruzará el charco” muy pronto. Tiene presupuestado volver al país en noviembre para intentar un tour por regiones, documentando todo el proceso.
Sobre el futuro, prefiere mantener los pies en la tierra. “Mi vida es incierta, amo mi país, pero he tenido la suerte de que mi trabajo se ha valorado mucho afuera. Sea lo que sea, lo recibo con los brazos abiertos”.
Finalmente, al echar la vista atrás sobre su breve paso por el mundo del reality, las polémicas y una posible repetición del plato con Gran Hermano Chile 3, la respuesta es tajante: “Fue entretenido e inolvidable, pero creo que ya soy más grande, más adulto, y mis prioridades ya no están tan puestas en ser el centro de atención, sino en disfrutar de crear cosas que me hagan mucho sentido. Ahí es donde me siento feliz y pleno”.