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Dayanne Salazar y la dura historia detrás de su llegada a los matinales: “Por mi hijo salí adelante”

Dayanne Salazar y la dura historia detrás de su llegada a los matinales: “Por mi hijo salí adelante”
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La periodista Dayanne Salazar, corresponsal de Chilevisión en la región del Biobío, reveló la intensa labor detrás de cada despacho en entrevista con Página 7. Destacó la exigencia y la importancia de generar vínculos con las personas para obtener información. Salazar compartió experiencias emocionales en terreno y su historia de superación personal, marcada por la violencia intrafamiliar y la crianza de su hijo. Su trayectoria incluye trabajos independientes, comunicaciones en el sector pesquero y roles en televisión abierta, reflejando su amor por el periodismo y su gratitud por las oportunidades que ha tenido.
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Detrás de cada despacho de unos pocos minutos existe un intenso ritmo de trabajo para cubrir la región del Biobío y así lo vive a diario la periodista Dayanne Salazar.

La corresponsal de Chilevisión conversó en profundidad con Página 7 sobre su carrera, las emociones que enfrenta en terreno y el camino de superación personal que la llevó a consolidarse en televisión.

En la conversación, la comunicadora también recordó algunos de los episodios que más la han marcado durante sus años de trabajo, una etapa marcada por el desafío de criar a su hijo sola y cómo dio todo de sí para hacer un periodismo de calidad desde la región.

Periodista Dayanne Salazar y las exigencias de trabajar como corresponsal

—En la tele muchas veces se ve solo el despacho de un par de minutos, pero ¿cómo es el ritmo real y la exigencia de cubrir la región del Biobío y la zona sur para un canal nacional como CHV?

“Es exigente. Hay harta pega. Siempre hay que estar mirando los grupos de prensa, investigando, buscando también, porque no todo llega a los grupos de prensa. A veces uno, obviamente, tiene que buscar puntos, noticias”, explicó.

En ese sentido, destacó que parte importante del trabajo también pasa por generar vínculos con las personas y mantenerse disponible ante posibles informaciones. “Eso también se da con el cariño y los lazos que uno establece con la gente, y obviamente tener la capacidad de poder responderles a las personas cuando te cuentan cosas”, señaló.

“Es un nivel más exigente (…) y sí, hay que ponerle Wendy para que la cosa resulte”, agregó.

—En terreno toca enfrentarse a momentos complejos y emociones fuertes en vivo. ¿Hubo algún despacho o historia en particular que te haya marcado o que te haya costado procesar después de que se apaga la cámara?

“Sí, esas cosas me parten el corazón. Me da mucha pena. A veces encuentro la vida muy injusta (…) Recuerdo que estuve en vivo, no tuve cámara, entonces yo me hice cámara. De repente, veo una familia: una mamá, un papá y una niña, afuera de la entrada de una casa, y de la casa no quedaba nada. Ellos estaban en la entrada, en la reja, lo único que quedaba era esa reja”.

La escena terminó por sobrepasarla mientras se encontraba transmitiendo. “Me quebré en vivo (…) porque yo igual soy persona, soy una persona de emociones, soy sensible, y las cosas me llegan”, confesó.

“Yo creo que todos tenemos historia y las historias que tenemos cada uno nos hacen ser quiénes somos”.

—¿Qué es lo más gratificante y lo más difícil de hacer periodismo de región para todo el país?

“De repente, lo más difícil de hacer periodismo desde regiones para Chile es que siento que hay cosas muy importantes acá que deberían salir y no salen, y eso frustra un poco. Me gustaría que me dieran más tiempo desde regiones, pero siento que, al menos en el canal en el que estoy ahora, Chilevisión, sí nos dan esa importancia que tenemos. En todas partes pasan cosas, y la región es tan importante como a nivel central”, enfatizó.

De querer ser monja a encontrar su verdadera vocación en el periodismo

—Para quienes te ven a diario, pero no conocen tanto tu historia, ¿cómo nació tu vocación por el periodismo y cómo recuerdas tus primeros pasos en la profesión?

“Me acuerdo de que mi abuelo me hacía ver las noticias. Recuerdo mucho haber visto a la Lucy Kuhn acá en la octava región”, comenzó recordando.

“Primero quise ser monja, literal, porque me quería ir a misionar a África. Después quería estudiar danza para ser bailarina, después teatro, y mis papás no me dejaron. Y de repente dije: ‘Ya, periodismo por último, ahí me acerco a lo que quiero’. Es lo mejor que he podido hacer en la vida porque amé mi carrera desde el día uno (…). Amo mi carrera, te lo juro que no me veo en otra cosa”.

“Uno nunca se desconecta, uno siempre está pendiente. Ese amor por la carrera o por la contingencia es tan grande que quieres saber todo igual, aunque no estés trabajando”, aseguró.

La historia de superación y el principal motor de Dayanne

Más allá de su rol en pantalla, Dayanne Salazar también atravesó una etapa que cambió por completo su vida. A los 33 años y con un hijo de apenas dos años y medio, enfrentó una difícil separación y debió asumir sola su crianza, mientras intentaba reorganizar su vida personal y laboral.

Desde entonces, su retoño se convirtió en su principal motor. Sin un trabajo estable en aquel momento, la periodista tuvo que sacar adelante a su hijo por sus propios medios y reinventarse profesionalmente.

Durante ocho años realizó distintos trabajos independientes para sostener su hogar, desde activaciones de marca en centros comerciales hasta docencia universitaria. Más tarde consiguió estabilidad laboral en la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, donde estuvo a cargo de comunicaciones en Ñuble y Biobío y creó el programa Bío-Bío Cuna de Pescadores.

Luego, continuó su trayectoria en televisión abierta, con casi cinco años en Canal Mundo y tres años en Tu Día, el matinal de Canal 13. Luego llegó a Chilevisión, donde se desempeña desde hace más de un año.

Al mirar el camino recorrido, Dayanne Salazar reflexionó sobre las experiencias que la llevaron hasta su presente: “Mirando para atrás, no retrocedería ni un segundo. Todo lo que viví, haya sido bueno o malo, me llevó a ser lo que soy ahora. Hoy en día siento que puedo hacer todo”.

“Por mi hijo salí adelante, por mí también, y estoy muy encantada y enamorada de lo que estoy haciendo en mi carrera y en mi vida. Agradezco siempre a la vida por tener las manos buenas para trabajar y disfruto cada segundo. Estoy contenta del hecho de estar viva y tranquila, eso ya es maravilloso”, concluyó.