Carla Hernández y el costo personal por la desaparición de su abuela María Ercira: “Mi vida cambió”
El pasado 12 de mayo se cumplieron dos años desde la enigmática desaparición de María Ercira Contreras en el Fundo las Tórtolas de Limache.
Y justamente hasta dicha comuna llegó Carla Hernández, nieta de la adulta mayor, para encabezar una marcha de familias de personas extraviadas que tenía como fin llegar hasta el recinto donde se le perdió el rastro a la mujer de 87 años.
Tras esta simbólica actividad, Hernández, quien se ha convertido en la portavoz de su familia ante los medios, conversó con Página 7, explicando el impacto personal que ha significado el caso.
“Mi vida cambió desde que pasó esto”, reconoció de entrada. “Ya han pasado dos años y lo que me ha ayudado mucho es apoyarme con otros familiares de desaparecidos, que estamos viviendo lo mismo. Es imposible no empatizar si te pasa algo así y no intentar visibilizarlo”, añadió.
En la misma línea, la abogada contó que “en el caso de nosotros, desde un comienzo esto fue mediático, pero no todos tienen la misma ‘suerte’, por decirlo de alguna manera, de poder visibilizar el caso”.
“Te pones en sus zapatos y dices ‘yo que tengo a los medios que están cubriendo el caso’ y los otros, que incluso a veces no tienen para pagar abogado y no ven resultados, es como para volverse loco“, agregó.
Carla Hernández y los primeros días sin su abuela María Ercira
Consultada por cómo fueron esos primeros días sin su abuela María Ercira, Carla recordó a sus hijos.
“Los primeros días, los primeros meses que no obtuvimos respuestas de mi abuela, fueron horribles. Uno se termina acostumbrando un poco a vivir sin respuestas y vas tratando de hacer la vida normal, porque la vida no te espera”, planteó.
“A mis hijos al principio les contamos un cuento de que a mi abuela le había gustado mucho el bosque del restorán y se había quedado en una de las cabañas, que iba a volver pronto. Lo creyeron un tiempo, pero no pudimos sostenerlo y ahora saben que está desaparecida”, señaló.
También relató cómo la pérdida del rastro de su abuela ‘Chira’, como le decían con cariño, impactó en otros ámbitos como el trabajo, la economía familiar y también la exposición a la que se ha visto envuelta.
“Yo trabajo independiente. Me costaría mucho tener un trabajo dependiente por todas estas actividades para encontrar a mi abuela. Ha sido difícil en ese ámbito, también en el ámbito familiar cuando aparecen ciertos avances”, explicó Hernández.
Nieta de María Ercira y el impacto emocional, económico y familiar
Uno de los últimos hallazgos en el caso fue un rastro de sangre en la cabaña del cuidador del Fundo Las Tórtolas, hitos que le provocan ansiedad y problemas para dormir.
“Me afecta psicológicamente. Mi vida no es como antes, no tengo una vida tranquila y no la voy a volver a tener hasta que tenga respuestas”, aseveró.
Y no solo en la parte emocional ha afectado el caso, ya que también la colaboración de abogados y hasta de una perfiladora criminal de Argentina han golpeado el bolsillo de la familia, algo que, según contó, pasa a un segundo plano.
“Es un costo que no teníamos presupuestado. Jamás pensamos que mi abuela iba a desaparecer. Hemos hecho un esfuerzo económico grande, pero por mi abuela todo. Toda la familia rema por el objetivo de encontrarla y eso es lo más importante”, aseguró.
“Nos da rabia, hemos puesto todo nuestro esfuerzo emocional, económico, hemos agotado todas las instancias y no tener de vuelta un resultado, frustra y cansa muchísimo. Pero miro una foto de ella y me da ánimo para seguir“, admitió.

¿Cómo ha repercutido el caso en el padre de Carla (hijo de María Ercira)? “Ha sido tremendo para él, porque mi abuela era el alma de la casa, le gustaba juntarse con amigas, la cocina, bailar, leer, salir… estaba muy vigente”, sostuvo.
“Ella vivía con nosotros, pero después yo me casé y me fui, pero ella vivía con mis papás, que viven muy cerca mío en Concón y nos veíamos todos los fines de semana“, rememoró con nostalgia.
“Todo esto que vivo es como una pesadilla que pasa la cuenta. Me he hecho más fuerte para seguir adelante, pero en algunos momentos tengo bajones emocionales grandes y mucho desgaste“, indicó.
Carla Hernández no pierde las esperanzas
En ese sentido, el apoyo de Alfonso, su esposo, ha sido fundamental en este doloroso proceso.
“Ha sido importante, sobre todo al principio. Yo dejé las primeras semanas a los niños con él, porque estuve ausente mucho tiempo, estaba en el Fundo Las Tórtolas dando entrevistas, tratando de hallar algo, proponiendo diligencias y fue desgastante”, comentó.
Incluso recordó cuando su propia familia fue investigada en el marco del caso.
“Nos pincharon los teléfonos, se filtró la carpeta investigativa y aparecían conversaciones que, si las sacabas de contexto, uno podía pensar cualquier cosa. Pero todo se aclaró, hemos sido súper transparentes. Yo siempre he dado la cara y nunca he dejado de dar entrevistas, ni en los peores momentos“.
También abordó esa misma exposición: “La he vivido, afortunadamente, de buena manera. Nunca he tenido una mala experiencia. En la calle la gente se acerca a darme ánimo, es muy cariñosa”, manifestó.
No obstante, aclaró que en redes sociales el panorama no es el mismo.
“Ahí escriben cualquier cosa. Al principio no leía nada, porque todo eso me afectaba. Decían ‘ay, le gusta la tele’, ‘sale para tener exposición’. Yo jamás habría querido una exposición así, solo se dio. Yo antes vivía mi vida muy tranquila, normal, pero es el costo de encontrar justicia”, expresó Hernández.
Por último, no pierde la esperanza de encontrar a su abuela María Ercira, a quien aún siente cuando visita su dormitorio.
“Está todo tal cual como estaba ese 12 de mayo. Incluso aún está su olor en la ropa, el perfume que usaba, su maquillaje. Es una sensación de que sus cosas, al igual que nosotros, la siguen esperando para su regreso. Es imposible no quebrarse al entrar a su habitación“, sentenció.