Antonella Henríquez reveló detalles de su relación a distancia con trapecista estadounidense
Antonella Henríquez, una de las exparticipantes de Fiebre de Baile, sorprendió al compartir detalles de su vida sentimental y de la relación que mantiene a distancia con Antu, trapecista estadounidense.
La artista enfrenta este desafío mientras continúa desarrollando su carrera en el mundo del circo, actividad que además comparte con su pareja.
Según relató, ambos se conocían desde hace aproximadamente un año, aunque recién hace un par de meses decidieron formalizar el vínculo. La distancia, eso sí, no ha impedido que intenten mantener firme su relación.
De hecho, apenas terminó su participación en el espacio de CHV, Henríquez tomó sus maletas y viajó para reencontrarse con su pareja.
“Estuve dos semanas con él, así que llegué como cinco días”, contó a Página 7 sobre el viaje que realizó tras finalizar su paso por el estelar.
La intérprete explicó que actualmente ambos mantienen el contacto, a través de la comunicación y la confianza, dos elementos que considera fundamentales para enfrentar los kilómetros que los separan.
“La relación a distancia, es solo comunicación y confianza. Ya estamos pololeando, así que ya vamos firme”, señaló. “Igual es difícil, no lo voy a negar. Es difícil estar a distancia”, admitió.
Antonella Henríquez y la dinámica de su relación a distancia
Al mismo tiempo, destacó que su agenda y los distintos proyectos relacionados con su carrera artística le permiten mantenerse ocupada durante los periodos en que no pueden estar juntos.
“Lo bueno es que igual tengo mi mente ocupada con estas cosas que están pasando. Y apenas tenga un tiempo voy a verlo o me viene a ver y vamos así“, explicó sobre la dinámica que han adoptado para sostener el vínculo.
Henríquez también contó cómo comenzó el romance y explicó que, pese a conocerse desde hace un año, durante varios meses ninguno de los dos dio el paso para iniciar una relación.
“Nos conocimos hace un año. Como él es del mundo del circo, ya nos ubicábamos un poco, sabíamos más o menos qué onda, conversábamos, pero ahí nomás, porque él tenía lo suyo, yo también”, recordó.
La situación cambió algunos meses después, cuando ambos decidieron apostar por lo que sentían. “Fue como ‘ya, pongámonos las pilas. Me gusta. ¿Te gusto o no te gusto? Y nos pusimos full. Llevamos pololeando dos meses”, concluyó.