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José Miguel Viñuela expresó su desilusión por el distanciamiento de colegas tras la polémica del corte de pelo a un camarógrafo, señalando que fue un punto de inflexión en su carrera. Reconoció su error, considerando las críticas como excesivas, lo que lo llevó a aislarse durante tres meses en casa. Un animador le ofreció ayuda, pero luego lo criticó públicamente. Este episodio lo llevó a reflexionar sobre su resistencia a situaciones adversas, refugiándose en su familia.

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José Miguel Viñuela se refirió a la desilusión que experimentó luego de que varias figuras del espectáculo se distanciaran de él tras la polémica por el corte de pelo a un camarógrafo.

De hecho, ese episodio significó un antes y un después en la trayectoria del animador.

Si bien reconoció su error, también sostuvo que las críticas que recibió fueron excesivas y particularmente duras.

En conversación en Only Friends, el animador recalcó que “hubo un antes y después en mi vida. Cuando uno ve colegas, que has estado con ellos, comiste con ellos, se sacaban la foto final en equipo… en la tele se da eso y a la hora de los que hubo, ahí te das cuenta cómo mucha gente se desmarca”.

“Sentí que muchos colegas de nosotros, del medio, se portaron muy mal. Hablaban todo el día en el diario como si me conocieran”, agregó.

José Miguel Viñuela y desilusión en televisión

Según contó el comunicador, “me desilusioné mucho, cuando pasa este episodio, estuve tres meses en mi casa encerrado, salí del matinal. Veía Twitter y era horroroso”.

“No me dolía lo que la gente pensara de mí, pero sí que compañeros del medio, que me conocían y salían hablando en entrevistas, diciendo ‘cómo denigró a una persona’, y habíamos estado comiendo juntos”.

En ese momento, mencionó que un conocido animador le habló por teléfono y le comentó que quería ayudarlo. “Ese animador después se contactó con un diario y me dijo que me iba a prestar ropa”, indicó.

Sin embargo, después comentó que “el titular del diario era: ‘Viñuela se equivocó con lo que hizo’. Y el epígrafe decía, ‘pero quiénes somos nosotros para juzgarlo”.

Finalmente, confesó que “me di cuenta de que no tenía cuero de chancho para soportar ciertas cosas. Me refugié en mi familia”.