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En un nuevo capítulo de El Clan, Pangal Andrade y su familia recorrieron la Patagonia y se impactaron por el daño causado por los castores al ecosistema. Los primos se sorprendieron al ver la cantidad de árboles derribados por estos roedores introducidos. Se mostró la falta de control en el Parque Nacional Yendegaia y cómo las castoreras han depredado los bosques, dificultando el recorrido. Se explicó que los castores fueron introducidos en los años 40 para la industria peletera y ahora han proliferado en Tierra del Fuego y Chile continental. El Clan tuvo que rodear obstáculos creados por los castores y enfrentó desafíos en el camino. Gabriel Orrego reflexionó sobre el impacto del roedor en el ecosistema, destacando la transformación de los paisajes naturales.
En un nuevo capítulo de El Clan, Pangal Andrade y su familia visitaron la Patagonia y se impactaron en el recorrido con el nivel de daño provocado por los castores, que son una amenaza constante al ecosistema natural de la zona austral del Chile.
Durante el recorrido, el deportista extremo se acompañó de su hermano, Lorenzo Andrade, y de sus primos Diego Astorga, Nalani Ivelic y Gabriel Orrego.
En el capítulo emitido este sábado por Canal 13, los primos se mostraron sorprendidos por la cantidad de árboles derribados por la especie introducida y manifestaron su preocupación por cómo afecta al entorno de Tierra del Fuego.
A lo largo de todo el recorrido, se encontraron con varios bosques depredados por castores, lo que agregó una dificultad adicional al ya difícil recorrido.
Al comienzo, en el sector de Pampa Guanaco en Timaukel, aparecieron los primeros signos de la presencia del roedor en la zona.
“Acá hay un enemigo en la Patagonia que está dejando la embarrada y es el castor norteamericano”, advirtió Lorenzo.
Luego, Pangal complementó la idea y acusó el abandono de la zona. “El Parque Nacional Yendegaia está literalmente botado. Nadie le está haciendo control a los castores, absolutamente nada, y se están tomando todo”, expresó.
En el programa mostraron cómo las castoreras tienen depredados los bosques del sur austral y formando canales y embalses, lo que impactó al grupo.
“Muy, muy impactante lo que este roedor gigante está haciéndole a la Patagonia chilena, a Tierra del Fuego y a Navarino”, dijo Gabriel Orrego, uno de los primos, al ver el escenario.
Por su parte, Nalani Ivelic dijo que “si no hacemos algo al respecto ya, esta isla va a desaparecer”.
El origen de la plaga de castores en la Patagonia
Para dar contexto al origen del problema, Nalani explicó cómo se formó la plaga de Castores al fin del mundo.
“Los castores en Chile son una especie introducida en los 40. Los argentinos los trajeron acá al lago Fagnano para la industria peletera, para vender las pieles, y trajeron como a 20 castores, a 10 parejas desde Canadá“, partió contando.
“Ahora están en toda Tierra del Fuego, están en la isla de los Dientes de Navarino y ya cruzaron el estrecho de Magallanes y lo tenemos en Chile continental”, agregó.
También, la prima de Pangal Andrade explicó cómo afectan directamente al ecosistema. Según detalló, “el castor es una especie que se reconoce como ingeniero ecosistémico, entonces son de estas especies que son capaces, como el humano, de modificar (…) a escala de paisaje todo este ecosistema“.
“Se ve que están armando unos canales que cruzan toda esta turbera (humedal), llevándose el agua y dirigiéndola hacia sus estanques que hacen”, añadió.
El obstáculo que enfrentó El Clan en su recorrido por la Patagonia debido a los castores
Debido a que gran parte del camino estaba obstaculizado por canales y troncos caídos por la acción animal en la Patagonia, El Clan tuvo que rodear la ruta principal para seguir avanzando.
“Los castores nos han cagado, o sea, no hay camino. Están todos los árboles caídos, botados en el camino”, dijo Lorenzo.
En tanto, Gabriel dijo que “nos hemos ido por el borde del bosque, que es lo lógico para un sendero, pero está lleno de troncos botados, entonces está muy lento”.
Al revisar la ruta del sendero oficial, se dieron cuenta que tendrían que cruzar los árboles, demandando un esfuerzo físico mayor al que tenían pensado.
“Súper desesperanzador ver que se abría un valle entero de puras castoreras y que no avanzábamos”, complementó Nalani.
Casi al cierre del capítulo, como reflexión por la presencia de castores en la Patagonia, Gabriel dimensionó el daño que pueden llegar a provocar.
“Todo el valle hace unas décadas debe haber sido bosque antiguo, lengas grandes, y ha ido retrocediendo la asociación ecológica y volverla atrás como una ciénaga o un pantano. Impresionante, impresionante este animal y el cambio que puede hacer el ecosistema“, reflexionó.