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Tremenda vergüenza: la ‘asquerosa’ situación que protagonizó Karol en casa de expolola

Captura / Mega
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Como siempre en el matinal de Mega, Mucho Gusto, sus panelistas revelan algunas de las anécdotas que viven día a día, es en este escenario que Karol sorprendió con una especial confesión.

En la oportunidad, el comunicador reveló una de sus peores experiencias, tras ir a conocer a los padres de una de sus pololas. El momento no sólo es vergonzoso, sino que asqueroso.

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Karol, comenzó contando que el día anterior a esta importante cita con la familia de su pareja, tuvo una ‘junta’ con amigos, y al día siguiente encontró un ceviche que había quedado de la noche, el que consumió, sin imaginar que terminaría convirtiéndose en una gran pesadilla.

Tras esto, Karol llegó al almuerzo en la casa de su polola y en un par de minutos todo comenzó a ponerse complicado para él.

“Estábamos comiendo, y de repente siento como un revoltijo en mi guata y me acordé que había comido el ceviche de la noche, que no debí haber comido”, comenzó señalando.

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La molestia comenzó a ser cada vez más fuerte, por lo que ella logró darse cuenta de su incomodidad, pero él le aseguró que se sentía bien.

“Terminamos la entrada y pedí permiso para ir al baño”, fue ahí donde comenzó su ‘pesadilla’, pues contó que el baño estaba muy cerca del comedor, por lo que temía que fueran a escuchar algún ruido ‘extraño’.

“Abrí a máxima capacidad el lavamanos, puse un jabón abajo para que hiciera más ruido, y me senté”, logrando salir victorioso de esta pasada.

Pero lo peor vino una vez que buscó el papel higiénico, ya que comentó que no quedaba, y no logró hallar en ningún mueble, por lo que recurrió a su creatividad y utilizó una asquerosa técnica.

“Esto es lo peor, tuve que sacrificar mis calcetines, miré para todas partes y no había nada. Me saqué los dos calcetines, y me limpié”, reveló ante las reacciones de asco de sus compañeros.

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Pero el ‘drama’ no termina ahí, luego agregó: “Este es el problema, yo dije ‘no los puedo tirar al papelero, alguien va a decir qué hacen unos calcetines sucios en el papelero'”, por lo que decidió guardarlos en sus bolsillos.

“Para no ensuciarme metí la mano al calcetín y los di vuelta, los enrollé y me los puse en el bolsillo”.

Aunque esto no fue todo, pues mientras relataba su historia se le escapó el nombre de la polola, luego de comentar que “salí del baño y llamé a la Cata”, lo que sacó risas en sus compañeros, aunque él para tratar de salir del paso comenzó a decir que era una compañera de Universidad, pero nadie le creyó, y asumieron que se trataba de Catalina Vallejos.

“Le pedí una bolsa, entré al baño, los metí a la bolsa y la metí a mi mochila. Me volví a sentar y ya me sentía más relajado, hasta que de repente estamos en la parte del postre y veo que la persona con la que estaba saliendo estaba como en el living y me dice ‘¿qué tienes en la mochila?’ y yo le digo ‘no, nada, no sé ¿por qué? ‘hay un olor raro’ y empezaron a echarle la culpa a los gatos”, dijo entre las carcajadas e incredulidad de sus compañeros de trabajo.

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Sin embargo, las cosas no terminaron ahí “de repente esta niña dice ‘sabes que hay algo en tu mochila’, yo le dije ‘no, no, yo le dije no y ¿por qué la estás abriendo? y saca la bolsa que me había pasado”. En ese momento aseguró que reconoció que había dejado unos calcetines que estaban hediondos, los tomó y los llevó a su auto, terminando así su historia.