Tras el estreno del cuarto episodio de la serie de Ahsoka, se concretó el cameo más esperado por los seguidores de Star Wars.

Durante dicho capítulo, la protagonista y Sabine tratan de detener los planes de Morgan Elsbeth de saltar al hiperespacio hacia otra galaxia en busca del Gran Almirante Thrawn.

Para ello deben enfrentarse a todos sus secuaces, es decir, a Baylan Skoll y su aprendiz Shin Hati, al Inquisidor Marrok y a un puñado de droides.

Ahsoka es quien asume la responsabilidad de medirse a Skoll, el gigantesco Jedi caído al Lado Oscuro.

Su objetivo es tomar el mapa celestial y destruirlo antes de que Morgan Elsbeth establezca las coordenadas del destino en el Ojo de Sion.

Pero al hacerlo, su mano resulta herida por la magia con la que se abrió el mapa. Y cuando se descentra al ver a Sabine, Skoll aprovecha para asestar un letal golpe.

La protagonista de la serie cae por un barranco hacia las embravecidas aguas del planeta Seatos. Su destino queda en el aire, si bien Skoll, Hati y Sabine parecen darla por muerta, pero, en los compases finales del epsiodio, Ahsoka despierta.

Un impactante cameo en Ahsoka

La guerrera, sin embargo, no está en el mar, sino en un misterioso paraje oscuro con pasillos de luz. Y lo que ve allí levanta aún más dudas.

“Hola, sabionda”, le dice una voz muy reconocible, la de Anakin Skywalker. “¿Maestro?”, responde ella, sorprendida.

“No esperaba verte tan pronto”, contesta él. Es entonces cuando Ahsoka se gira y los personajes de Rosario Dawson y Hayden Christensen comparten mirada cómplice y una sonrisa.

Para los fans menos versados en Star Wars, esta escena puede parecer especialmente extraña. En el momento en que transcurre la serie, Anakin no solo ya se había convertido en Darth Vader, sino que había muerto años atrás al salvar a su hijo Luke de las garras de Palpatine.

[spoiler title=’Imagen fuerte’]