Tessa Aguadé, viuda de Julio Jung: “Siento un vacío que no sé cómo llenaré”
El pasado 6 de junio, el mundo de la cultura despidió a Julio Jung, reconocido actor que murió a los 86 años.
Tras su partida, su viuda, Tessa Aguadé, recordó —en entrevista con Revista Sábado de El Mercurio— la extensa relación que mantuvieron y entregó detalles de los últimos años del intérprete, quien enfrentó un progresivo deterioro de salud.
La diseñadora de muebles conoció al artista en 1990, cuando él comenzó a visitar frecuentemente Terra, la tienda que ella había inaugurado en el Drugstore de Providencia.
En ese entonces, Aguadé ya había enviudado, sus hijos estaban grandes y contaba con una vida profesional consolidada. Sin embargo, nunca imaginó que aquel cliente se convertiría en su compañero durante 36 años.
La historia de amor de Tessa Aguadé y Julio Jung
Jung acudía constantemente a la tienda para comprar artículos para su departamento de soltero. Ante sus reiteradas visitas, Tessa decidió bromear con él.
“Has comprado tanto que tienes que invitarme a tu departamento para ver cómo quedó todo”, le comentó.
El actor respondió invitándola a comer esa misma noche. Aunque la madre de Aguadé no estaba de acuerdo con el encuentro debido a la fama de mujeriego que tenía el intérprete, ella aceptó la invitación.
“A mi madre le cargó que saliera con él, decía que tenía fama de mujeriego porque había dejado a su mujer por otra”
Pese a que en un comienzo no se sintió atraída por su apariencia, Jung logró conquistarla gracias a su personalidad. “No era buenmozo, yo más bien lo encontraba feo, pero sí era muy coqueto y conquistador”, reconoció.
Durante la década de los noventa, ambos se convirtieron en una de las parejas más conocidas del ambiente artístico santiaguino. Asistían juntos a exposiciones, estrenos, obras de teatro, grabaciones y premiaciones.
En 1992 se casaron, mientras Jung ejercía como agregado cultural en Barcelona. Aguadé admitió que el matrimonio no estaba entre sus principales planes, pero accedió porque sabía que era importante para su pareja.
“Yo no tenía muchas ganas y lo hice un poco obligada, pero amaba a Julio y no podía ser tan egoísta si era lo que él quería”, explicó.
“Si yo no hubiera tenido un carácter fuerte, me hubiera hecho pedacitos”
La diseñadora reconoció que su relación tuvo momentos difíciles, principalmente por el carácter posesivo y celoso del actor. Incluso debieron asistir a terapia de pareja: “Nuestra relación no fue fácil, se fue dando con dificultad”, aseguró.
Según detalló, Jung solía llamarla constantemente para saber dónde estaba, mientras que ella siempre defendió su independencia. Pese a las discusiones, nunca terminaron definitivamente.
“Más bien yo domé a Julio y él me domó a mí. Si yo no hubiera tenido un carácter fuerte, me hubiera hecho pedacitos”, afirmó.
Aguadé también destacó la inteligencia, creatividad y cultura de su marido. “Vivir con un artista tan brillante y entretenido fue maravilloso”, expresó.
La decisión de internar a Julio Jung en una casa de reposo
Los problemas de salud del actor comenzaron en 2020, durante la pandemia, cuando debió someterse a una operación de urgencia en la próstata.
De acuerdo con Aguadé, la anestesia afectó considerablemente al intérprete y tardó alrededor de tres meses en recuperarse. A partir de ese episodio, comenzó un deterioro que alteró progresivamente su rutina.
Jung dejó de dormir con normalidad, se levantaba durante la noche y sufría frecuentes caídas. Aunque permanecía consciente, no recordaba sus acciones ni comprendía que algo estaba ocurriendo.
Ante el avance del alzhéimer, Tessa y el médico del actor determinaron que debía ingresar a una residencia especializada. La diseñadora eligió una casa de reposo en Chicureo, cercana a la vivienda de su hija.
El intérprete no comprendió la decisión y tardó cerca de cuatro meses en estabilizarse. Posteriormente, Aguadé obtuvo autorización para sacarlo durante los fines de semana, aunque regresar a la residencia se transformaba en un momento complejo.
“Julio no entendía por qué tenía que estar ahí, si él se sentía sano. Lo más triste y difícil es que los enfermos de alzheimer nunca se dan cuenta de que están mal”
Para facilitar el regreso, Tessa lo llevaba a una cafetería cercana, donde tomaba chocolate caliente con marshmallows. También decidió no trasladarlo al departamento que habían compartido, ya que temía que regresar a ese espacio aumentara su angustia.
La diseñadora reconoció que inicialmente sintió culpa por internarlo, pero abordó la situación con un psiquiatra.
“Me dijo que lo estaba haciendo lo mejor que podía. Si no, me hubiera enfermado y yo tenía que estar bien para que Julio estuviera bien”, señaló.
La muerte de Julio Jung y la despedida de Tessa Aguadé
Durante sus primeros años en la casa de reposo, Jung permaneció en el sector destinado a pacientes autovalentes. Sin embargo, a fines del año pasado sufrió un deterioro más profundo y fue trasladado al área para residentes sin autonomía.
Aguadé lo visitaba los sábados y domingos para ayudarlo a comer. Aunque el actor ya no podía hablar, todavía reaccionaba cuando la veía.
“Cuando me veía, se alegraba y sonreía. Yo le tomaba la mano y él me daba besos, pero ya no hablaba”, relató.
La imposibilidad de comunicarse con su marido provocó momentos especialmente dolorosos. “Muchas veces me fui llorando por la tristeza de no poder comunicarme con él. Lo acompañé hasta el final”, expresó.
El día de su muerte, Tessa se dirigía a la residencia para visitarlo. Sin embargo, recibió la llamada informándole de su fallecimiento cuando habían transcurrido aproximadamente diez minutos.
Al llegar, tuvo la oportunidad de permanecer a solas con él, abrazarlo y despedirse.
“Su cuerpo todavía estaba caliente. Ese momento fue muy importante porque lloré tranquila y me despedí”, contó.
Aunque reconoció que la enfermedad había cambiado profundamente al actor durante sus últimos años, su partida dejó una ausencia difícil de enfrentar.
“Si bien hace mucho tiempo que Julio ya no era él, ahora siento un vacío que no sé cómo llenaré”, concluyó.