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Reclusa reveló cómo consiguió beneficio que le permite estar en MasterChef

Canal 13
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Fue una de las participantes destacadas en el capítulo de estreno del concurso culinario de Canal 13. Gracias a un charquicán preparado con verdadera carne seca, Maylin González conquistó el paladar de la exigente terna de jurados, quienes le entregaron su merecido delantal blanco.

Su historia de vida importa bien poco a la hora de participar con sus platos, así se lo dejó en claro el francés Yann Yvin, sin embargo, los obstáculos que debió sortear esta oriunda de Vallenar para llegar al programa fueron tremendos y bien vale destacar su espíritu de superación.

Por el delito de robo con violencia, Maylin fue condenada a 10 años de cárcel. Ya cumplió siete y gracias a su buen comportamiento ha recibido una serie de beneficios, como el de la reclusión nocturna. Es decir, en el día sale del centro penitenciario, hace su vida normal, trabaja, disfruta a su hijo y por la noche vuelve a su celda.

Lo anterior lo consiguió gracias a un temple de acero y a su afán por mantener la paz con el resto de las detenidas, claro que al comienzo no lo pasó bien, puesto que al ser la “nueva” todas querían mandarla. “Tuve que pelear, me defendí y estuve en los castigos durante todo ese año (el primero)”, manifestó de acuerdo a lo acotado por diario Las Últimas Noticias.

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Con el tiempo demostró que no le gustaba andar metida en problemas y consiguió hacer la paces con el resto de las reclusas apelando a la familia. “Es una cárcel chica, con sectores de 10 a 11 chicas, entonces les propuse: seamos felices y busquemos dineros para ayudar a nuestras familias”.

De ahí en más, González destacó como una interna ordenada y responsable, virtudes que le permitieron obtener el mencionado beneficio. Tan bien se llevaba con los funcionarios de la cárcel que hasta estudió ahí mismo, sacó el cuarto medio y se perfeccionó en soldadura de estructuras metálicas, tuvo capacitación en operación de maquinaria pesada, además de especializarse en repostería y manipulación de alimentos. Gracias a lo último y a su buena mano, incluso estuvo a cargo de la cocina de los gendarmes.

Durante sus salidas diarias, buscó trabajo, se instaló con un puesto de verduras orgánicas en una feria en Vallenar, hasta que postuló a MasterChef 2.

Viajó a Santiago, quedó en el programa y fue ahí donde obtuvo otro beneficio: logró su traslado y ahora cumple la reclusión nocturna en el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín. Este hecho, sin duda le permite centrarse en su participación en el espacio culinario, donde ya se empinó en la primera prueba ante los jueces como una de la candidatas fuertes.

“Estoy labrando algo que muchas quisieran y me doy cuenta de que no es un sueño, que son cosas reales”, sentenció Maylin a diario LUN.