¿Qué pasó con Diana? Luis Emilio volvió a cantar victoria con macabro plan en ‘El Jardín de Olivia’
Este miércoles, en el capítulo 255 de El Jardín de Olivia, se vio la verdadera estrategia de Luis Emilio Walker para detener de una vez y para siempre los intentos de Diana por hacer justicia.
El empresario envió a Burgos a visitar en la cárcel a Raúl Guerrero, donde no tardó en lanzarle una amenaza que apuntaba directamente a su hija, quien iba camino a verlo.
“Mire lo que son las cosas de la vida. De pura casualidad, yo tengo un amigo que está pituteando como taxista y andaba por sus barrios, fíjese. Y no me va a creer, pero su hija tomó la carrera”, le dijo.
En ese momento se vio que el conductor que llevaba a la joven terapeuta se desvió del camino, no la dejó bajar del auto y hasta le quitó el teléfono cuando ella amenazó con llamar a Carabineros.
“El paseíto de su hija puede terminar de dos maneras muy diferentes, señor Guerrero. Todo eso si usted se pone cooperativo el día de hoy. Si se porta bien,la Dianita va a poder venir a verlo y ni se va a enterar de que el conductor era amigo mío. Pero, si se pone pesadito, ella no va a llegar acá, ni a ningún lado”, continuó diciendo el subprefecto.

Raúl confesará ser el asesino de Bernardita en El Jardín de Olivia
“Con mi hija no. Podrán tenerme encerrado acá, pero Diana afuera no está sola. Dime qué mierda quieren”, respondió Raúl.
Así las cosas, cuando recibió la visita de su hija, el personaje de César Caillet rechazó seguir buscando cómo probar su inocencia.
“Ya basta, ya fue; se acabó… Fui yo. Perdóname, mi amor. Yo fui, yo lo hice. Yo le disparé a esa mujer y después fui a la clínica a envenenarla. Yo maté a la señora Bernardita“, lanzó con voz quebrada.
“Sé que no es lo que quieres escuchar, pero es la verdad. Yo le disparé y fui después a la clínica; no podía permitir que me reconociera. Yo la maté y ahora tengo que pagar por lo que hice”.
Entre lágrimas, Diana le preguntó quién lo estaba amenazando para decir eso, y su padre terminó explicándole que no había nada más que hacer, y que él no quería seguir poniendo en riesgo a su familia.

En la escena siguiente de El Jardín de Olivia, se vio que Héctor Burgos llegó a la oficina de la fiscal Montes con la confesión firmada de Raúl Guerrero.
“¿Y de dónde sacó esto?”, le preguntó la mujer.
“Fue un acto espontáneo del imputado. Usted debe saber lo difícil que es estar ahí tras las rejas, ¿no? La culpa se lo estaba comiendo”, respondió el subprefecto.
“Lo sustantivo es que ahí está la confesión firmada de puño y letra por el imputado. Fin del misterio. Caso cerrado”, intervino Luis Emilio con tono de suficiencia.