A comienzos de los 2000, Ashlee Simpson se convirtió en una de las estrellas juveniles más reconocidas del pop rock.
Sin embargo, su carrera tomó un rumbo muy distinto al de sus contemporáneas Kelly Clarkson, Hilary Duff y Avril Lavigne.
Hermana menor de Jessica Simpson, Ashlee comenzó en la actuación, participando en comerciales y obteniendo un rol protagónico en la popular serie 7th Heaven.
Su gran salto llegó con el reality The Ashlee Simpson Show, donde documentó el proceso de grabación de su primer disco. El resultado fue un éxito rotundo, con el hit Pieces of Me y más de 5 millones de copias vendidas.
A pesar de su rápido ascenso, su carrera sufrió un duro golpe tras un escándalo en Saturday Night Live, donde fue sorprendida haciendo playback debido a una falla técnica.
Aun así, Ashlee continuó con la música y más tarde brilló en Broadway con su participación en el musical Chicago (2009 y 2013).
Tras su divorcio y un fallido intento por volver a los escenarios, Simpson optó por alejarse definitivamente del foco público para dedicarse a su familia.
Aunque hasta ahora no ha anunciado nuevos proyectos musicales, sí mantiene una agenda de presentaciones en Las Vegas para agosto y septiembre de este año.