VER RESUMEN

Resumen automático generado con Inteligencia Artificial

Paulina Urrutia compartió su experiencia emocional y reflexión durante su tratamiento de cáncer de mama en el podcast Hay un Después, destacando su mentalidad positiva y la importancia de no sentirse sola en el proceso, a pesar de que la quimioterapia no dio los resultados esperados. La actriz recordó que enfrentó la posibilidad de la muerte y optó por compartir su proceso con sus seres cercanos para sobrellevarlo de manera más saludable, destacando la importancia de expresar las emociones y vivir la vida de manera equilibrada.

Desarrollado por Bío Bío Comunicaciones

Paulina Urrutia reveló cómo sobrellevó anímicamente su tratamiento de cáncer y la reflexión que le ayudó a sobrellevar el proceso acompañada.

En el podcast Hay un Después, la actriz conversó con Mariana Derderian y abordó su mirada sobre la muerte y los procesos de enfermedad, considerando también lo que vivió junto a su esposo, Augusto Góngora, en 2023.

Cabe recordar que hace dos años Urrutia recibió un diagnóstico de cáncer de mama, por el que tuvo que someterse a un tratamiento de quimioterapia por siete meses.

Sobre ello, recordó que, algunas veces, la gente asociaba su caso al proceso de su marido.

“Es obvio que todos nos vamos a enfermar en algún momento y nos vamos a morir, entonces yo digo, la gente también, combina cosas. Por ejemplo, esto de que ‘yo sufrí tanto que me enfermé’. No es así“, señaló.

“Yo creo que sufrí lo que tenía que sufrir. Creo que me banqué la enfermedad de Augusto de una manera mínimamente sana y sí, me enfermé de cáncer. O sea, toda mi familia se ha muerto de cáncer, que yo tuviera era una cosa bastante probable”, añadió.

‘Esto va a salir en todas partes’: la preocupación de Urrutia durante tratamiento

En varias oportunidades, Urrutia ha recordado que su quimioterapia no tuvo el resultado esperado, lo que la llevó a pensar en varios escenarios.

“Yo recuerdo que cuando me dijeron que tenía cáncer, yo salí… porque además estaban todos muy complicados, porque yo además viví la enfermedad, pero hay cosas que realmente no me resultaron”, contó.

“Hice como un una quimioterapia como de siete meses, que quede inflada como globo, pero no me resultó, pero para nada. O sea, terminaron los siete meses y realmente estaba peor, muy mal“, agregó.

También, Urrutia recordó que los médicos le planteaban opciones como operar de urgencia o que llegaban a pensar en que se podía morir, pero que un día reflexionó estando en su vehículo:

“Yo me metía en el auto y era como ‘ah, ¿pero qué es esto?, ¿por qué es esto?, estoy horrible’“.

Luego, pensó en cómo iba a vivir ese proceso, recordando también que tuvo que pasar por el tradicional hito de tocar una campana al finalizar tratamientos oncológicos:

“Boto eso y entonces tenía una alternativa. Uno, o me iba a mi casa a seguir llorando, porque de verdad te produce mucha angustia, o sea, imagínate todo el tiempo y haber tocado la campanita, que te obligan a tocar esa maldita campana y yo sintiendo que esta cuestión, como que no necesariamente… y ahí tocando la campana decía ‘Dios mío, pero qué…"”.

“Y dije no, porque me bajó la paranoia, ‘esto va a salir en todas partes’, van a poner la peor foto mía, así en la que estoy pero realmente destruida, como un pez globo y van a decir ‘Paulina cada día más cerca de…’. Eso es lo que me imaginé y dije ‘no, a ver, un momento. ¿Qué es lo que hago? ¿Qué es lo que voy a hacer?”, reveló.

La reflexión de Paulina Urrutia para enfrentar su proceso de cáncer acompañada

Tras hacer una reflexión personal, Paulina Urrutia llegó a una conclusión: compartir su proceso de tratamiento de cáncer con sus cercanos.

“Tenía dos alternativas. Uno, irme a mi casa a llorar, que era… Pero ya, como que sentí que había llorado ene. Tenía un almuerzo con una amiga y después en la noche una junta con gente de teatro y resolví eso, hacer mi día”, contó.

La cosa más bonita de ese día era que no iba a estar sola, iba a poder contarle lo que estaba viviendo a mi amiga y a mis amigos en la noche, y eso fue muy sano. Yo no dejé de experimentar el miedo, la rabia, la frustración y la pena. No dejé de vivir eso, pero, al mismo tiempo, tuve la posibilidad de compartirlo y la manera más sana de hacerlo es hablándolo con otra persona“.

Para cerrar la idea, reflexionó sobre el rol de compartir los procesos personales con la gente.

“Es lo que la gente ha transformado en los psicólogos o los psiquiatras pero, en el fondo, nosotros no necesitamos eso, necesitamos compartir lo que nos está pasando y darnos cuenta que aquello que pasamos, que vivimos que experimentamos, la verdad es que lo vive el 100% de las personas que nos rodean“, apuntó.

“Yo soy actriz, entonces no tengo ningún prejuicio con las emociones, las vivo intensamente, a tal punto que vivo huevadas que no me pasan, o sea, vivo historias de otras personas. Entonces, eso me me ha permitido poder entrar y salir de manera fácil, normal, pero eso es un don que tienen todos los seres humanos, no es de los artistas. Lo que hacen es que han logrado, en algunos casos, virtuosismo. En el caso mío es la capacidad o la soltura para poder vivir la vida de una manera equilibrada y regulada. Eso debiera enseñarse en términos de conciencia, no a través de patologías“, concluyó.