VER RESUMEN
En el último episodio de “El Clan”, Pangal Andrade y su equipo se enfrentaron a un desafío en Aysén al cruzar el lago General Carrera y participar en una jineteadas, actividad de resistencia sobre caballos sin domar. A pesar de ser una costumbre argentina, esta práctica ha ganado popularidad en las celebraciones campesinas de la región. Con preparación especial de un experimentado jinete, el equipo practicó en un barril simulador antes de enfrentarse al desafío, que resultó en divertidas reacciones entre los participantes. A pesar de los riesgos asociados, Pangal sufrió una lesión durante la actividad, recordando la peligrosidad de las jineteadas.
El más reciente capítulo de “El Clan” mostró a Pangal Andrade y su equipo enfrentando un nuevo desafío en la región de Aysén. En esta ocasión, el grupo decidió cruzar el lago General Carrera.
Durante el trayecto realizaron una actividad consiste en que los participantes deben mantenerse sobre un caballo sin domar durante un tiempo determinado, resistiendo sus saltos y movimientos bruscos.
Pangal Andrade sufrió dura lesión tras someterse a la actividad
La disciplina pone a prueba la habilidad, el equilibrio y la valentía de los jinetes, quienes son evaluados por su desempeño y control sobre el animal.
Aunque muchos la asocian con las costumbres argentinas, las jineteadas han logrado ganarse un espacio importante dentro de las celebraciones campesinas de Aysén. Con el paso de los años, esta práctica se ha convertido en una tradición habitual de las fiestas locales.
Durante el episodio, el equipo también compartió con un cantautor dedicado a este mundo, quien explicó que suele aprovechar sus presentaciones para difundir y explicar el significado de esta actividad a quienes la desconocen.
Antes de enfrentarse al desafío, los integrantes de El Clan recibieron una preparación especial a cargo de Andrés Quilodrán, jinete con experiencia desde los 14 años.
“El Clan” sufrió lo que es una actividad típica en Aysén
Para ello utilizaron un barril que simulaba los movimientos de un caballo, permitiéndoles practicar el equilibrio y la postura durante cerca de una hora.
La experiencia dejó divertidas reacciones entre los participantes. “Duré menos que un candy”, comentó entre risas Francisca Orrego, mientras que Lorenzo resumió la jornada asegurando que “fue una tarde de aquellas”.
Los expertos locales destacaron que se trata de una actividad tan atractiva como riesgosa. Además, recalcaron que el conocimiento se transmite de generación en generación, algo que quedó reflejado en el programa mediante la participación de familias completas ligadas a esta tradición.
Pangal Andrade también reconoció los peligros asociados a las jineteadas. Mientras observaba las competencias antes de participar, comentó que muchos de los jinetes acumulan lesiones importantes, como fracturas de costillas y daños en los hombros debido a las caídas.
Finalmente, Lorenzo, Diego y Pangal decidieron subirse a los caballos durante la última jornada de la celebración. Sin embargo, la experiencia no terminó de la mejor manera para el deportista extremo, quien sufrió una caída que le provocó una lesión y debió ser trasladado a una posta para recibir atención médica.