Detrás de cada presentación impecable de Karen Doggenweiler en la Quinta Vergara, existe un trabajo silencioso y de alta precisión que comienza mucho antes de que se enciendan las luces.
Para la animadora, enfrentar el Festival de Viña no es solo un reto comunicacional, sino lo que su fonoaudióloga de cabecera, Bárbara Carvajal, define como “una maratón vocal de alta exigencia”.
Desde el año 2019, la profesional acompaña a los conductores del certamen, y este año su foco está puesto en que la voz de Karen no sea una preocupación, sino su mejor herramienta.
Según explica Carvajal, el escenario viñamarino es un entorno hostil para las cuerdas vocales: “Los animadores se enfrentan a condiciones complejas como cambios de temperatura, ruido de fondo masivo, muchas horas de uso vocal continuado y poco descanso”.
Por lo mismo, su rol es vital para asegurar que puedan brillar “sin esfuerzo vocal” y transmitir la emoción necesaria sin poner en riesgo su salud.

Un ritual que comienza con el “reset” matutino
La jornada de cuidado no se limita a los minutos previos al show. Bárbara trabaja bajo un enfoque funcional e integrativo que acompaña a Karen Doggenweiler durante todo el día.
El proceso inicia en las mañanas, en plena reunión de pauta, donde realizan lo que la experta denomina un “reset vocal” para facilitar la recuperación tras el desgaste de la noche anterior.
Para lograrlo, el equipo utiliza tecnología de vanguardia que parece sacada de un centro de alto rendimiento deportivo. “Aplicamos diversas técnicas y herramientas terapéuticas como fotobiomodulación, electroestimulación, calor local, masaje laríngeo-cervical y nebulizaciones”, detalla Bárbara.
Ya por la tarde, el trabajo se intensifica con un calentamiento específico antes del certamen, mientras que, durante la noche, la fonoaudióloga permanece atenta para realizar intervenciones rápidas si el clima o el cansancio empiezan a pasar la cuenta.

De la hidratación al láser: La evolución del cuidado para la voz de Karen Doggenweiler
A diferencia de años anteriores, este 2026 el trabajo ha evolucionado hacia una optimización máxima del rendimiento.
Una de las grandes novedades es la incorporación de la Terapia ILIB (Irradiación Láser Intravascular de Sangre), una técnica avanzada que busca un confort integral. “Esto ayuda a combatir el estrés oxidativo de todo el cuerpo causado por la falta de sueño y la adrenalina, lo cual repercute directamente en la calidad vocal”, revela la especialista.
Además de la tecnología, Karen Doggenweiler sigue un estricto “manual de supervivencia” fuera del escenario. La hidratación es constante, no solo bebiendo agua, sino mediante nebulizaciones directas.
El silencio también es parte del tratamiento: “Fuera del escenario, la voz debe descansar siempre que se pueda”, señala Bárbara, quien también supervisa que la animadora mantenga una alimentación rica en proteínas, evitando cualquier irritante, y que se mantenga protegida de los bruscos cambios de temperatura entre el camarín y el aire marino de la Quinta Vergara.