Matías Ramos, integrante de Vecinos al límite, mide 1,95 y pesa 109 kilos, aunque aclara que debería pesar 122 para ser competitivo como fisicoculturista.
“Normalmente yo me preparo 9 meses antes de competir. El torneo profesional es en octubre, y lo dejé en stand by por el reality. Al salir lo retomaré y espero hacerlo con más herramientas y más profesional que antes”, explica.
Y es que el joven de 30 años demostró rápidamente ser uno de los competidores más fuertes del reality, destacando en la primera competencia de equipos por ser capaz de mover él solo un auto. Cabe destacar que, debido a su físico, que no pasa desapercibido, Princeso lo llama “Sammis Reyes”, en alusión al ex jugador de fútbol americano.
El espíritu competitivo en Vecinos al límite
Asimismo, Matías ha llamado la atención por angustiarse mucho cuando pierde en las pruebas de Vecinos al límite, mostrando así una personalidad muy competitiva.
“Yo entreno gente. Me das al chico más introvertido y te lo convierto en un ganador. Me defino como alguien resistente; resisto todo lo que se me presenta en la vida. También tengo una gran disciplina; cuando me propongo algo voy derecho a con eso”.
“Yo vengo a ganar este reality. Sé que puedo hacerlo, porque sea quien sea que me pongan al frente, le gano”, asegura.
Matías actualmente está disfrutando su momento y proyectando lo que será el resto de su año, porque sueña en grande.
“Siempre quise estar en un reality, pero no me pierdo de lo que es mi sueño: ser campeón Mister Olympia, que es como el top del mundo de fisicoculturismo. Mi ídolo es Chris Bumstead, que es la leyenda actual, y tiene mi edad. Mi mayor orgullo es que él comentó un video mío en Instagram”, agrega sobre su gran anhelo.