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Mariela Sotomayor se convirtió en la primera eliminada de la segunda temporada de Fiebre de Baile tras igualar en puntaje con Junior Playboy, siendo el público quien decidió su salida. La periodista expresó su tristeza por dejar el programa, pero destacó la alegría que le brindó bailar en televisión. En el VAR, reveló la difícil situación de salud de su padre, admitiendo que afectó su desempeño en la competencia y mostrando incertidumbre sobre un posible regreso al repechaje.

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Mariela Sotomayor se convirtió este jueves en la primera eliminada de la segunda temporada de Fiebre de Baile.

La periodista obtuvo el mismo puntaje que Junior Playboy, por lo que finalmente las votaciones del público decidieron a qué participante dejaba el programa.

En conversación con Pía Pérez en el react, reconoció que “no pensé que iba a ser la primera eliminada”.

“Estoy triste, obvio, porque venir a bailar aquí ha sido algo que me ha traído mucha alegría, después de pasar tiempos muy difíciles”, agregó.

A renglón seguido, expresó que “las cosas son así, realmente mis circunstancias no son las mejores. Pero estoy contenta de haber participado, era un sueño para mí bailar en la televisión y los chiquillos bailan súper bien. Ya que me hayan considerado, para mí es un honor y me voy feliz”.

Mariela Sotomayor y situación familiar en medio de eliminación de Fiebre de Baile

Tras el programa, la periodista estuvo en el VAR, conducido por Juan Pablo Queraltó, donde abrió su corazón y se refirió a la enfermedad que afecta a su padre.

“Pensé que lo iba a hacer mejor, pero a veces hay cosas que le ganan a las intenciones que yo tenga. No veo esto como una derrota. Tengo mucho miedo también por la situación que está viviendo mi familia”, confesó.

Consultada por la dificultad que enfrenta su padre y cómo la afectó en la competencia, reveló que fue una semana complicada.

“Fue terrible porque yo pensaba que el día que saliera a bailar iba a ser un día feliz y me despedí de él en mi casa y sentí mucho miedo. Traté de ensayar, pero tengo mucho miedo todavía. Mi papá tuvo un cáncer al estómago, lo operaron y se estaba recuperando. En un minuto empezó a no tolerar alimentos y llegó un momento en que ahora no puede alimentarse. La única opción era hospitalizarlo, está muy delgado, está luchando por vivir”.

Finalmente, le preguntaron si volvería al repechaje. “No sé, porque me dijeron que bailaba tan mal”, cerró.