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El comunicador Marcelo Kiwi regresa con la octava temporada de “Siempre hay un chileno”, programa que le permite explorar ciudades desde la perspectiva de chilenos viviendo en el extranjero. Su pasión por viajar y documentar experiencias comenzó desde pequeño, evolucionando a viajes en solitario que le enseñaron a salir de su zona de confort. El origen del programa se remonta a la idea surgida durante una visita a un amigo en Barcelona, que luego se materializó en un piloto que captó la atención de Canal 13. Desde entonces, Kiwi ha logrado mostrar al mundo las historias de chilenos expatriados a través de su programa televisivo.
A pocas semanas del regreso de Siempre hay un chileno, Marcelo Kiwi vuelve a tomar protagonismo.
El espacio regresará próximamente con su octava temporada, los días miércoles y con el comunicador audiovisual al frente de cada recorrido.
Más allá de su trabajo en televisión, Kiwi construyó su trayectoria a partir de dos grandes pasiones: viajar por el mundo y registrar en imágenes las experiencias que encuentra en el camino.
Su vínculo con los viajes comenzó desde muy pequeño, cuando junto a su familia realizó distintas travesías en automóvil, incluso una desde Chile hasta Uruguay.
Durante su adolescencia continuó explorando nuevos destinos, aunque esta vez junto a sus amigos, con quienes comenzó a mochilear y conocer personas de distintos lugares.
Marcelo Kiwi y su primer gran viaje
La experiencia tomó otra dimensión cuando cumplió 30 años. En ese momento decidió emprender un viaje completamente solo a Asia, sin una ruta definida y con Bangkok, capital de Tailandia, como punto de partida.
Desde allí fue construyendo su recorrido sobre la marcha, una forma de viajar que terminó marcando profundamente su manera de entender estas experiencias.
En una entrevista realizada en 2024, el comunicador explicó que comenzar a viajar sin compañía también implicó un proceso personal.
“Al principio cuesta, porque uno no se cae tan bien cuando anda solo, pero después uno aprende a conocerse y saca habilidades que tenía guardadas, que no muestra cuando está en su zona de confort. Siempre me ha gustado salir de la zona de confort, porque a la larga es una recompensa”, reconoció.
Precisamente, esa experiencia personal terminó conectándose con el origen de Siempre hay un chileno, programa que tuvo su primera emisión en julio de 2017.
Durante su participación en Only Comparini, en julio pasado, Kiwi recordó que antes de crear el espacio había realizado distintos proyectos para 13C, trabajos que le permitieron reunir dinero para continuar viajando.
“Yo hacía proyectos con ustedes, con Canal 13C, y juntaba mi platita, poca platita, y me iba de viaje. Estuve así en India, estuve en el sudeste asiático, recorrí Europa, siempre por mi cuenta”, relató.
El humilde origen de Siempre hay un chileno
La idea definitiva surgió mientras visitaba a un amigo en Barcelona. En medio de esa estadía, pensó en aprovechar a los propios chilenos que viven en el extranjero para descubrir cada ciudad desde una mirada mucho más cercana.
“Sería una muy buena idea esto que está pasando entre nosotros, que yo te vine a ver a ti. Te grabo, tú me muestras cómo es Barcelona“, le planteó a su acompañante.
La idea finalmente llegó a la pantalla luego de que Kiwi grabara un piloto durante otro viaje, esta vez para visitar a unas amigas. El material tuvo una elaboración bastante sencilla, pero logró despertar el interés de Canal 13.
“Grabé el piloto súper rudimentario, casi con un teléfono. Y después se lo presenté al hermano mayor que tenemos acá. Le encantó la idea. Y al mes estaba viajando a India a grabar el primer capítulo”, recordó el comunicador.
Así comenzó un proyecto que, desde 2017, ha mostrado distintos rincones del mundo a través de los relatos y experiencias de compatriotas que decidieron construir sus vidas lejos de Chile.