Gracias al éxito de su podcast de moda, Eugenia Lemos acaba de estrenar la temporada 7 del programa ‘Dale Color!’ y, para el episodio estreno, la encargada de abrir fuegos fue Magdalena Müller.
En este debut de temporada, Euge conversó de todo con la actriz nacional, desde su gusto por la moda desde pequeña, cómo fueron sus inicios en Amango de Canal 13 y de qué manera cambió su estilo de vestir.
Las luces y sombras de su paso por Amango
La joven actriz contó por primera vez lo que menos le gustaba de su trabajo en Amango: “Nos preparaban un vestuario para los shows, pero si tenía una entrevista, no, y yo llegaba a cara lavada”.
“Del tiempo de Amango habían cosas que me gustaban y otras que no tanto. Por ejemplo, el jeans era una prenda que me costaba llevar. A mí no me acomodaba tanto; me gustaban los vestidos, las faldas”.
Confesó además, que “siempre he tenido el tema de que me cuesta ser una persona conflictiva (…) También me costaba mucho poner límites. Ahora de más grande igual aprendí. No decía nada, porque podría ser un problema, por no pasar a llevar a nadie, yo decía ‘esto es parte de mi trabajo’ y, claro, me costaba decir cuando algo no me gustaba“.
Igual, para ser justa, Magda le comentó a Lemos que “para los shows me atrevía a opinar más, porque ahí podía decir ‘con esto me siento más cómoda para bailar’. Ahí logré opinar un poco más, pero en la serie era un poquito más difícil. Igual, si había algo que me cargaba, intentaba decir ‘pucha, puede ser otra cosa"”.
Respecto a su aterrizaje en TV a los 14 años, señaló que eso “construyó mi personalidad, muchas cosas, creo que obviamente me hizo crecer más rápido (…) entendí rápidamente que en el trabajo no hay excusas“.
Cuando Magda Müller era la ‘peor vestida’
En otros tiempos, cuando el programa Maldita Moda era lo más esperado por los televidentes, a Magda Müller le tocó ser escogida varias veces como la peor vestida.
“Me daba más risa que otra cosa. Era esta época en que yo lo había soltado bastante; decía ‘bueno, si yo soy actriz, ¿por qué tengo que preocuparme tanto de esto?’. Me costó asumir que, cuando yo no estaba en personaje, yo también tenía que ser un personaje. Eso me costó hartos años darme cuenta”.
“Al final tenía que ver con que había como una rencilla interna mía, que era una tontera, era como una rebeldía de decir ‘bueno, por qué me tengo que estar siempre preocupando de cómo me veo"”, analizó.
El cambio y la aceptación llegaron
“Un día dije ‘tengo que hacer algo’ y justo me empecé a juntar con la Ale Fosalba, le pedí ayuda. Le dije si podía ayudarme a comprar ropa que me sirviera para eventos o si tengo una grabación, no llegar básicamente de buzo o con nada pensado”, recordó.
“Ella me ayudó e hicimos unas compras y nos fuimos de shopping. Fuimos a grabar un video clip a LosÁngeles-California y ahí le dije a la Ale ‘¿me puedes ayudar?’. Hice una compra bastante grande
de mucha ropa distinta”, añadió, dando pie a un cambio notorio en sus looks.