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La visita de Christopher Reeve a Chile en 1987 marcó un momento especial en la lucha de los actores chilenos contra las amenazas durante la dictadura de Pinochet. El actor de Superman sorprendió a la familia de Julio Jung con su sencillez y generosidad, especialmente con su hijo de 9 años. Reeve llegó al país para respaldar a sus colegas y dejó un mensaje potente de apoyo a los artistas chilenos. A lo largo de los años, mantuvo su vínculo con Chile, participando en la campaña del No y recibiendo la Orden de Bernardo O’Higgins.
La visita de Christopher Reeve a Chile dejó imágenes difíciles de olvidar. Sin embargo, una de las más especiales ocurrió lejos de las conferencias de prensa y los actos públicos, al interior de la casa de Julio Jung y María Elena Duvauchelle.
Allí, en medio de un complejo periodo marcado por amenazas contra actores chilenos durante la dictadura de Augusto Pinochet, el protagonista de Superman protagonizó un momento que la familia Jung todavía recuerda con emoción.
Quien vivió esa experiencia en primera persona fue Julio Jung Jr., que entonces tenía apenas 8 años. Décadas después, recordó en el programa Todo por Ti cómo se encontró cara a cara con su máximo héroe.
“Yo no podía creerlo, porque estaba en mi casa con ocho años, donde tu máximo héroe es Superman. Yo abro la puerta y veo a mi mamá y al lado… no podía creerlo, era enorme. Fue mágico”, relató, según recogió BioBioChile.
Superman llegó a la casa de Julio Jung en un delicado momento
El episodio ocurrió en un contexto especialmente delicado para su familia. Según contó, sus padres habían recibido amenazas de muerte y él mismo se enfrentó a una situación que lo marcó para siempre.
“Me acuerdo que abrí la puerta de la casa para el cumpleaños de mi papá y me encuentro con una corona de flores, con 8 años. Mi madre y mi padre me agarran y me sacan de ahí”, recordó. Con el paso de los años supo que la tarjeta incluía un mensaje intimidatorio: “Julio Jung, celebra tu último cumpleaños”.
Ante ese escenario, María Elena Duvauchelle, quien presidía Sidarte, gestionó apoyo internacional para los actores afectados. Gracias a esa iniciativa, Christopher Reeve llegó a Santiago el 30 de noviembre de 1987 para acompañar a 77 intérpretes chilenos que enfrentaban amenazas.
Julio Jung fue uno de los encargados de recibirlo en el aeropuerto. En conversación con La Tercera recordó que reconoció inmediatamente al actor.
“Reeve era tremendo pailón, medía 1.93, así que no costó reconocerlo”, comentó. Además, destacó la sencillez con que arribó al país. “Me llamó la atención eso sí que viniera solo con la mujer de Dorfman, sin esos gorilas que acompañan siempre a las celebridades. Él era muy sencillo”, señaló.
Según recordó María Elena Duvauchelle a Página 7 hace dos años, el intérprete apareció “con un jeans, una polera y un maletín”, dispuesto a respaldar a sus colegas chilenos.
La actriz también relató uno de los momentos más emotivos de aquella visita. Cuando llegó a su casa junto a Reeve, su hijo quedó completamente impactado. “Abro la puerta y llego a mi casa con él, ¡Superman! y él se quedó mudo 15 minutos”, contó.
Lejos de limitarse a saludarlo, el actor decidió compartir con el niño. “Él pescó a mi hijo, lo llevó a su dormitorio y le dijo ‘muéstrame un atlas’, y le dijo ‘yo vivo aquí, nací aquí, y ahora me fui acá, tengo tal mujer, tales hijos’. ¿Qué actor a ese nivel lo hace? De preocuparse de un niño de 9 años”, recordó Duvauchelle.
Durante su estadía, Christopher Reeve participó en conferencias, asistió a actividades en el desaparecido Garage Matucana y entregó un potente mensaje de respaldo a los artistas chilenos.
“Estoy aquí de actor a actor, de trabajador a trabajador, de amigo a amigo”, señaló entonces. Además, dejó clara la motivación de su viaje: “Mi preocupación es con los derechos humanos”.
Con el paso de los años, el vínculo del actor con Chile continuó. En 1988 apareció en uno de los spots de la campaña del No y más tarde recibió la Orden Bernardo O’Higgins en el grado de Gran Cruz.