Entretención

La silenciosa lucha de periodista de Mega, Florencia Zaror: “Mi colon está fuera de mi cuerpo”

La silenciosa lucha de periodista de Mega, Florencia Zaror: “Mi colon está fuera de mi cuerpo”
Instagram
Ver Resumen
Resumen automático generado con Inteligencia Artificial
La periodista de Mega, Florencia Zaror, compartió su experiencia con colitis ulcerosa y la cirugía que la llevó a vivir con una ostomía, visibilizando esta realidad en redes sociales. Tras años de tratamientos, su organismo dejó de responder, lo que la llevó a la operación en 2025. A pesar de la inicial resistencia, con apoyo psicológico logró aceptar su nueva realidad y ahora se dedica a educar sobre la ostomía. Zaror destaca la importancia de derribar prejuicios y mostrar que esta condición no limita una vida normal, a pesar de las dificultades en Chile para acceder a tratamientos adecuados.
Desarrollado por Bío Bío Comunicaciones

Durante años, Florencia Zaror mantuvo una lucha silenciosa contra una enfermedad que cambió por completo su rutina.

La periodista de Mega fue diagnosticada con colitis ulcerosa cuando tenía apenas 15 años y, tras un complejo proceso médico, terminó sometiéndose a una cirugía para retirar su colon y vivir con una ostomía.

Desde hace aproximadamente un año, la comunicadora decidió utilizar sus redes sociales para visibilizar esta realidad, un tema que muchas veces permanece oculto por desconocimiento o prejuicios.

A través de su perfil oficial de TikTok, Zaror comenzó a responder preguntas de sus seguidores y mostrar su día a día con el dispositivo médico.

Mi colon está fuera de mi cuerpo. Lo que ven acá es mi intestino y esta bolsa se llama ostomía”, reveló en uno de sus registros, donde habló abiertamente sobre su experiencia.

¿Qué dijo Florencia Zaror?

En conversación con BioBioChile, la reportera relató que su camino comenzó en la adolescencia, cuando recibió el diagnóstico de colitis ulcerosa, que corresponde a una inflamación crónica que afecta el intestino grueso.

Según expuso el cirujano coloproctólogo Rodrigo Capona Pérez, esta patología “produce inflamación de la capa interna del intestino, lo que genera síntomas como diarrea, sangre en las heces y dolor abdominal”.

Además, el especialista agregó que su origen no es infeccioso ni contagioso, pero que existen factores inmunológicos, genéticos y ambientales relacionados con su desarrollo.

En el caso de Zaror, durante varios años logró controlar el padecimiento con medicamentos. Sin embargo, con el tiempo su organismo dejó de responder a los tratamientos habituales.

Empecé tomando dosis bajas de mesalazina, pero con los años aumenté a 5, 10 y hasta 20 pastillas diarias, combinadas con prednisona (corticoides) en momentos de crisis. Es una enfermedad compleja porque el cuerpo se va haciendo inmune a la medicación y hay que cambiar constantemente de tratamiento”, indicó.

“Estuve un mes y medio hospitalizada”

El panorama se volvió más complejo mientras realizaba su práctica profesional en Mega durante 2024, etapa que también estuvo marcada por la preocupación del proceso de titulación.

Debido al estrés, la mesalazina dejó de funcionar y mi cuerpo dejó de responder. Probamos terapias biológicas cubiertas por la Ley Ricarte Soto, como adalimumab y golimumab. Pero para septiembre de ese año, la situación era crítica: reporteando en terreno, sufría sangrados muy grandes y un sentido de urgencia que me impedía contener, imposibilitando mi vida diaria”, sostuvo.

Lamentablemente para la profesional, la situación médica obligó a tomar una decisión definitiva.

“El 31 de diciembre de 2024 salí de mi turno a las 11 de la noche con un dolor gigante y sangrando. El 1 de enero de 2025 me hospitalicé. Estuve un mes y medio hospitalizada probando tratamientos como el infliximab, que se administra como quimioterapia, pero a mitad de febrero mi colon tenía un riesgo inminente de perforación. Por ello, me operaron en febrero de 2025 para extraer todo mi colon, quedando con una ileostomía”, puntualizó.

“Se me vino el mundo encima”

Tras conocer que debía someterse a la intervención, la periodista reconoció que inicialmente tuvo una reacción de desaprobación frente al cambio que enfrentaría.

Se me vino el mundo encima y fue un rechazo rotundo en ese momento”, confesó.

“Era un pronóstico que me habían anticipado para cuando tuviera 60 o 70 años, no a mi edad. Sentí un rechazo rotundo porque pensé que mi calidad de vida iba a ser pésima y que se limitarían mis oportunidades”, complementó.

No obstante, con apoyo psicológico y psiquiátrico especializado, logró comprender que la cirugía era la alternativa que le permitiría recuperar su calidad de vida.

“Busqué referentes en redes sociales, pero casi no había personas mostrando esta realidad en español; la mayoría hablaba en inglés o japonés. La barrera idiomática que no permitía ver esta realidad”, aclaró.

Junto a lo anterior, mencionó que ese vacío fue una de las razones que la impulsaron a compartir públicamente su proceso.

Al volver al trabajo, mis compañeros me hacían preguntas como si podía hacer deporte, salir a bailar o trabajar. Responder a esas inquietudes me dio la idea de visibilizarlo. Nunca me gustó que se me limitara por tener colitis ulcerosa, y tampoco quería que me limitaran por tener una ostomía. Quería demostrarle a mi entorno que no estaba incapacitada para vivir”, señaló.

“Ha sido un ensayo y error”

Luego de permanecer cerca de un mes y medio alejada de sus funciones, Zaror comenzó un regreso progresivo a la televisión, donde tuvo que conocer nuevamente su cuerpo y ajustar algunos hábitos cotidianos.

Entender cuándo debía ir al baño y qué alimentos me hacían bien fuera de casa. Además, los primeros meses dejé el reporteo en terreno para trabajar dentro del canal, y luego fui retomando las salidas de a poco hasta volver a mi trabajo normal en terreno este año”, detalló.

Según contó, la adaptación ha sido un proceso de aprendizaje constante. “Ha sido un ensayo y error”, declaró.

“Si tengo pautas largas de 6 u 8 horas, me preocupo de vaciar la bolsa antes de salir para estar tranquila. También suelo llevar mi propia comida sí sé que en el lugar solo habrá frituras o comida rápida. Y en mi cartera, junto a mis llaves y mi libreta de notas, siempre va mi ‘kit de ostomizada’: una bolsa y placa de repuesto, y protector cutáneo, por si llego a tener una fuga”, dijo.

“Me toca educar en situaciones cotidianas como en el transporte público”

Asimismo, la comunicadora aseveró que uno de los mayores desafíos fue reconciliarse con su propia imagen.

Con la llegada de la bolsa, tuve que hacer un trabajo de reconciliación y entender que ‘la bolsa es vida’, lo que me ayudó a soltar ese estándar de perfección imposible. Hasta el día de hoy me sigo vistiendo igual que antes: uso pantalones de tiro bajo, tops cortos y bikini en la playa. No me importa que se vea la bolsa; es parte de mi realidad y me permite disfrutar de la vida”, afirmó.

Pese a los avances personales, Florencia Zaror también ha enfrentado situaciones donde quedó en evidencia la falta de información sobre esta condición.

Uno de esos episodios ocurrió mientras viajaba en metro, donde tuvo que explicar su situación para solicitar un asiento preferente.

Me toca educar en situaciones cotidianas como en el transporte público. Como la ostomía no tiene terminaciones nerviosas, un golpe fuerte en esa zona me podría dañar sin que me dé cuenta en el momento. Al no poder ir de pie por el riesgo de golpes si el tren frena, he tenido que pedir el asiento preferente”, describió.

“La gente me mira mal, por lo que he tenido que levantarme la polera, mostrar la ostomía y explicarles mi situación para que me cedan el asiento”, añadió.

La reflexión de Florencia Zaror

La periodista también apuntó a las dificultades que existen en Chile respecto al acceso y apoyo para pacientes con estas condiciones, pues, al inicio de su enfermedad, tuvo problemas para acceder a tratamientos adecuados y que algunos medicamentos no cumplían con las características necesarias para su caso.

Actualmente, continúa su tratamiento en el sistema privado, aunque aseguró que esto implicó un esfuerzo económico importante para ella y su familia.

Con su experiencia como principal herramienta, Zaror mantiene el objetivo de derribar prejuicios y mostrar que una ostomía no impide desarrollar una vida normal.

Si me tuviera que hablar en ese momento, me diría: ‘Acepta y vive un día a la vez’. Me lo dijeron los doctores el día de la operación: ‘Hoy no puedes caminar, no puedes comer, no puedes salir corriendo, pero no significa que mañana no lo vas a poder hacer’”, reflexionó.