Felipe Bianchi se convirtió por primera vez en padre sin saberlo cuando conoció a Teresa Undurraga. Esto, luego de que llegara a su vida una pequeña Elisa Undurraga Rojas, hija de su esposa con quien más tarde tuvo dos hijos: Elena y Manuel.

Esa especie de acuerdo se terminó de sellar el pasado 4 de abril, cuando el periodista deportivo habló en la ceremonia de matrimonio de la joven, quien lo eligió como su papá con tan solo 5 años.

Allí, recordó algunas anécdotas de cuando se conocieron, como el Pikachu inflable que le regaló días más tarde o los retos que le daba en la adolescencia.

A su vez, Felipe Bianchi describió a su hija por opción como “la amalgama, la aleación, la unión, el adhesivo para que todos sigamos juntos. Porque pese a que no coma pasta ni torta porque tienen gluten, pese a que sea reguetonera, que no le gusten los libros, que sea tan recontra dormilona y que llegue siempre atrasada, la Elisa, seamos claros, es cosa seria. Un ejemplar fino, elegante y delicado como quedan pocos”.

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La deseada paternidad de Felipe Bianchi

Consultado en la Revista Sábado sobre si sintió miedo al encariñarse con la pequeña y que no resultara su relación con Teresa, Felipe Bianchi expresó que “no lo pensé nunca. No fue tema. Ella me pareció un amor. Yo andaba buscando ser papá, muy probablemente, y crear una familia. A los diez minutos ya era su papá. Y una vez que empezamos a vivir juntos, era una familia y ella era mi hija, con todos los deberes y derechos”.

“Uno pasa a preocuparse de otra persona que es capaz de hacer locuras, tales como ensuciar un sillón, botar un plato, sacarte un libro de tu biblioteca. Y me empezó a gustar habitar el cargo. Salir a pasear los fines de semana, buscar cosas para hacer. Algunas veces salíamos los dos solos. Y la Elisa empezó a ser parte de mi familia también. Mi mamá, su abuela, la Tita; mi papá, su abuelo, el tata Jaime; y mi hermano, su tío. Ella fue la primera nieta, la primera sobrina para mi familia. Siempre los tres juntos, sin diferencia”.

Tal fue la conexión que Felipe Bianchi consiguió con Elisa que la entonces niña, de tan solo 5 años, lo llamó un día por teléfono para pedirle ser su papá. Un hecho que el comentarista deportivo plasmó en una columna que escribió en la Revista Ya el año 2011.

Allí, el profesional sostuvo:

“Quería que yo fuera su papá. No lo soy, evidentemente. O quizás sí. Pero no por genes. De todos modos, la rubiecita coquetona que cada vez que puedo estrujo hasta quedarnos los dos sin aire, tosiendo muertos de la risa, me pidió, sin preámbulos de gente grande, como a las nueve y media de la noche —no se me va a olvidar nunca la hora—, con un frío de la puta madre que se colaba por la ventana, lo más heavy que se le puede pedir a un hombre: me pidió ser mi hija. Me eligió. Punto”.

En paralelo, el ex CQC expresó que nada cambió con Elisa cuando llegaron sus hermanos, porque “siempre fueron los tres. Todas las pascuas, todos los cumpleaños, todas las reuniones, eran los tres niños. Manuel y la Elena se parecen mucho físicamente a mí. La Elisa no. Pero como ya estaba construido el espacio con la Elisa, nunca cambió nada, ni con mi familia, ni conmigo”.

Asimismo, la joven tuvo dulces palabras para Felipe Bianchi, a quien reconoció “le debo gran parte de quien soy”.

“Junto a mi mamá, me regaló la linda familia que tengo. Felipe es mi papá. Me adoptó, me crio y me ha cuidado siempre. Me formó, me educó y ha estado presente en cada una de las etapas importantes de mi vida. Felipe merece todo mi amor, admiración y agradecimiento por haber asumido el compromiso y la responsabilidad de criarme, cuidarme y educarme sin tener ninguna obligación de hacerlo. Lo hizo por decisión propia, por amor y por convicción”, cerró.