VER RESUMEN
En el último episodio de La Divina Comida, Claudia Conserva sorprendió al revelar su antiguo hobby de ballet, iniciado por insistencia de su madre. A través de un collar con la figura de una bailarina, Conserva recordó su infancia vinculada a esta disciplina, revelando que practicó ballet durante 9 años a un nivel avanzado, pero decidió no seguir profesionalmente. Optó por retirarse y luego incursionar en el Kung Fú.
En el último capítulo de La Divina Comida, la conductora de televisión Claudia Conserva sorprendió al revelar un antiguo hobby que disfrutó durante su infancia.
Se trataba del ballet, disciplina que inicialmente no le gustaba, pero que comenzó a practicar por insistencia de su madre.
Claudia Conserva reveló desconocida faceta de su infancia
El tema surgió luego de que Conserva recibiera un emotivo collar con una figura de una bailarina de ballet, lo que la llevó a recordar sus primeros años vinculada a esta disciplina.
“Es una bailarina de ballet. Qué bonito. Yo era bailarina de ballet. Mi mamá me obligó a estudiar ballet donde Karen Conolly, y yo no quería”, comenzó diciendo en el programa de Chilevisión.
Según relató, su madre la llevó a su primera clase con la posibilidad de que abandonara si la actividad no era de su agrado.
“Iba llorando y me dijo que fuera a la primera clase, si no me gustaba me iba. Fui de oyente, salí y le dije a mi mamá que quería ser bailarina”, agregó.
Claudia Conserva llegó a La Divina Comida y contó que era bailarina de ballet
Conserva también contó que permaneció durante varios años practicando ballet y que llegó a un nivel avanzado dentro de la disciplina.
“Estuve 9 años bailando ballet. Tengo un gemelo que te mueres. Hacía 6 horas de ballet diario de lunes a viernes. Hice todos los cursos, llegué al tope donde eres bailarina profesional, pero era muy chica”, explicó.
Pese a su experiencia y a destacar dentro de la actividad, la conductora decidió no continuar por el camino profesional. Según contó, finalmente optó por retirarse y posteriormente comenzó a practicar otra disciplina.
“Tuve que optar entre ser bailarina profesional o no, no quería ser profesional y me retiré. Te encargo las estrías. Después engordé y me metí a hacer Kung Fú”, concluyó.