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En Carmen Gloria, Juan Arturo, un estudiante de Derecho de 22 años, relató cómo su vida cambió al convertirse en el cuidador principal de su madre tetrapléjica desde los 16 años. Tras ser diagnosticada con un cuadro de absceso cerebral y medular, Juan Arturo se encarga de todas las necesidades diarias de su madre, además de las labores del hogar, mientras continúa con sus estudios. La compleja situación económica producto de los costosos tratamientos añade presión a la rutina del joven. A pesar de los sacrificios personales, Juan Arturo expresó su amor incondicional por su madre, quien a su vez muestra preocupación por las dificultades que atraviesa su hijo.

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Un conmovedor caso se conoció en Carmen Gloria: Fuerte y claro, donde Juan Arturo, un estudiante de Derecho de 22 años, contó cómo cambió completamente su vida luego de que su madre quedara tetrapléjica.

El joven explicó que asumió su cuidado cuando tenía apenas 16 años, convirtiéndose desde entonces en su principal apoyo y haciéndose cargo tanto de sus necesidades diarias como de las labores del hogar.

Todo comenzó un 5 de abril, cuando su madre, Paola, debió ser trasladada de urgencia hasta una clínica debido a que no podía mover las extremidades del lado derecho de su cuerpo.

Juan Arturo recordó los difíciles días que enfrentaron mientras intentaban conocer qué provocaba su condición. “Esa semana fue la más crítica. El 9 de abril el neurocirujano logró descubrir que era un cuadro de absceso cerebral y medular”, expresó el estudiante.

La rutina de Juan Arturo para cuidar a su madre

Tras el diagnóstico, el joven asumió por completo el rol de cuidador de su mamá, una responsabilidad que mantiene mientras continúa con sus estudios de Derecho.

Su jornada comienza a las 5 de la mañana, momento en que debe mudar a Paola, asearla y dejarla limpia y cómoda para enfrentar el día. Además, le prepara el desayuno antes de salir rumbo a sus clases.

A ello se suman las diferentes responsabilidades de la casa y las compras necesarias para ambos, en medio de una compleja situación económica producto del alto costo de los tratamientos que necesita su madre.

“Me gustaría ser más para poder darle más, que ella esté mejor, que esté sin dolor, sin esas molestias, pero muchas veces no se puede”, aseguró.

Juan Arturo también reconoció que, durante estos años, ha debido dejar de lado distintos aspectos de su propia vida para acompañar a su mamá, aunque dejó en claro que no se arrepiente de la decisión que tomó.

“Es una demostración de amor absoluta, pero me ha tocado privarme de muchas cosas. Mi mayor preocupación es no lograr lo que me tocó hacer, que mi mamá necesite alguna otra cosa y no lo pueda comprar”, declaró.

La reacción de la madre de Juan Arturo

Paola, en tanto, manifestó la preocupación que siente al ver las responsabilidades que su hijo debió asumir desde tan joven y las dificultades que enfrenta para compatibilizar los cuidados con sus estudios.

“Como mamá, es algo que siempre me ha acongojado. Ahora que mi hijo está con el CAE, que le ponen impedimentos. Siento que es porque me pasó esto, en cierto modo, porque yo como mamá debería hacerlo, entonces me duele mucho”, expresó.