La noche del sábado, en un nuevo capítulo de La Divina Comida, Jordi Castell reveló a sus comensales una llamativa parte de su vida, que tiene que ver con las experiencias paranormales que ha tenido desde hace años. De hecho, una de ellas se relaciona con un amigo suyo que lo visitó luego de fallecer.
“Yo a lo largo de mi vida he tenido muchas señales de cosas y nunca las entendí, imágenes que se aparecían o situaciones que pasaban. Me hice revisar y soy puente“, les dijo a Evelyn Matthei, Pamela Lagos y Juan Andrés Murillo.
Según comentó el fotógrafo, personas ligadas a lo espiritual le explicaron esta conexión que él tenía con las personas fallecidas. “Yo siempre andaba como con un espíritu cerca. Una vez vivía en otra casa, empezaron a pasar situaciones que eran señales, claramente, de un amigo mío”, reveló Castell.
“Lo que pasa es que yo no sabía que mi amigo se había muerto. Y mi amigo vino, básicamente, a contarme que se había muerto. Él no sabía que estaba haciendo descalabros en mi casa. Entonces el espíritu, con todo el respeto que eso merece, hay que saber asesorarse por un guía espiritual que te oriente en esas situaciones”, añadió.
Captura | CHV
En esa línea, Jordi tuvo que recurrir a un clarividente, pero sin adelantarle lo que pasaba. “Le dije ‘necesito saber si ves algo, y si ves algo, necesito que me digas qué es’. Me dijo ‘ahí está tu amigo, se llama así, te viene a decir esto, estaba en tal parte"”.
“Estoy hablando del año 89, tuvo SIDA. Era de una familia árabe muy conservadora y lo mandaron a Sao Paulo a morir. Lo mandaron a morir de una forma miserable“, lamentó.
Las presencias paranormales que rodean a Jordi Castell
Jordi también contó en La Divina Comida que tuvo varias apariciones de una señora llamada Otilia en Chiloé. Sin verla derechamente a ella, logró armar el puzle de su historia: murió por Alzheimer y hallaron su cuerpo dos días después.
“La habían manguereado porque se había hecho en los pañales”, explicó.
“Eran personas que se cruzaban en mi vida y me hablaban de ella… Otilia me relataba lo que había pasado con ella a través de distintas personas”, indicó también Castell, detallando que se enteró después de que los muebles con los que decoró su cabaña en Chiloé le pertenecieron a esta mujer.
Jordi reveló finalmente que fue ella quien le envió mensajes para darle a entender que debía armar sus maletas e irse de la isla para volver a Santiago. Por lo mismo, el comunicador rezó un rosario en el living de la casa de Otilia, en honor a ella, para despedirse del proceso.