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Iron Maiden desató la euforia de miles de fanáticos en el Estadio Nacional, en el primero de sus dos conciertos en Santiago por sus 50 años de trayectoria. Durante más de dos horas, la banda recorrió clásicos de 1980 a 1992, abrió con temas de sus primeros discos y sorprendió con el regreso de “Infinite Dreams”, ausente en vivo desde 1988. Bruce Dickinson flameó la bandera chilena durante “The Trooper” y cerró la noche agradeciendo al público, aunque criticó a quienes encendieron bengalas.
La espera terminó para los fanáticos de Iron Maiden en Chile. La legendaria agrupación británica regresó al país con un espectáculo que reunió a distintas generaciones en el Estadio Nacional.
Allí, miles de personas llegaron para celebrar los 50 años de trayectoria de la Doncella de Hierro.
El concierto comenzó a las 21:02 horas y se extendió durante 2 horas y 12 minutos, en una jornada marcada por la energía de los músicos, una puesta en escena imponente y un repertorio que recorrió distintas etapas de su historia.
Se trató del primero de los dos shows que la banda programó en Santiago. Y la convocatoria confirmó las palabras que Bruce Dickinson había pronunciado horas antes del show.
“Iron Maiden es como un mueble de madera contrachapada: colocas una capa de contrachapado y un par de años después una nueva generación descubre la banda“, comentó el vocalista.
En esa misma conversación con Radio Futuro, el cantante explicó el crecimiento de su público a través de las décadas.
“Nuestra audiencia ha crecido de manera orgánica. Seguimos siendo básicamente una banda de culto, pero hemos logrado estar en el ‘mainstream’ simplemente porque tenemos muchísimos fans”, sostuvo.
Iron Maiden sorprendió con el inicio de su concierto en Chile
Lejos de apostar por uno de sus éxitos más conocidos para abrir el espectáculo, Iron Maiden eligió Murders In The Rue Morgue, canción de 1981 perteneciente al disco Killers.
La agrupación continuó con Wrathchild, Killers y Phantom Of The Opera, completando un comienzo dedicado a sus dos primeros álbumes.
La selección también tuvo un significado especial para los seguidores, pues recordó la etapa del fallecido Paul Di’Anno, primer vocalista de la banda.
Mientras tanto, Steve Harris desplegó toda su energía en el bajo y Simon Dawson demostró solidez en la batería, tras asumir el lugar del histórico Nicko McBrain.
“Han pasado 50 años y nos ha tomado 50 años poder presentar este show para ustedes esta noche, justo aquí, justo ahora”, manifestó Dickinson unas palabras sobre el escenario.
Un recorrido por los grandes clásicos de la Doncella de Hierro
El repertorio contempló canciones publicadas entre 1980 y 1992, con especial atención a la época dorada de Iron Maiden.
Entre los momentos más esperados apareció The Number Of The Beast, que elevó la intensidad del espectáculo, seguido por himnos como Powerslave, 2 Minutes To Midnight, Run To The Hills y The Trooper, instancia en que Dickinson flameó la bandera chilena.
Otro de los pasajes destacados llegó con el regreso de Infinite Dreams, tema que la agrupación no interpretaba en vivo desde 1988.
Hacia el cierre, los británicos reservaron clásicos como Hallowed Be Thy Name e Iron Maiden, antes de dar paso a los bises con Aces High, Fear Of The Dark y Wasted Years.
Finalmente, el vocalista se despidió con un mensaje que mezcló cariño y molestia por el uso de bengalas entre el público.
“Deseo volver a verlos a todos, que tengan una gran vida, todos ustedes, excepto a aquellos que encendieron bengalas, que se jodan. Al resto de ustedes, los amamos“, sentenció, poniendo fin a la primera noche.