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Una familia española recorrió Chile en una casa rodante hecha por ellos mismos, viviendo la experiencia durante todo 2025. Jair López (45), su esposa, hijo y mascota viajaron sin itinerario fijo, partiendo desde Arica y encontrando en Chile un lugar para quedarse cerca de un año. Tras abandonar su vida cotidiana, la pareja vendió todo en busca de plenitud, emprendiendo un viaje sin fecha de retorno. Destacaron la libertad de vivir sin límites temporales, valorando la seguridad y la diversidad natural de Chile, especialmente en lugares como el río Baker en Aysén y en el norte del país.

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Una familia española recorrió Chile desde Arica a la Patagonia, a bordo de una casa rodante construida por ellos mismos. A través de internet, compartieron las distintas paradas de su recorrido.

Durante todo 2025, Jair López (45), su esposa Ana Sánchez, su hijo Eder y su perra Huayra viajaron a lo largo del país, en una experiencia que marcó un antes y un después.

El 7 de diciembre de 2024 ingresaron a Chile por el extremo norte y, sin un itinerario rígido ni plazos definidos, se dejaron llevar por los caminos, los paisajes y las personas que fueron encontrando.

El plan inicial era permanecer solo algunos meses, pero finalmente se quedaron cerca de un año. A mediados de enero de 2026 cruzaron hacia Buenos Aires, para continuar su ruta por Argentina.

El proyecto, bautizado como Nomadawana, nació tras la pandemia, periodo que llevó a Jair a cuestionarse profundamente su forma de vida.

Españoles recorrieron Chile tras abandonar su vida cotidiana

Antes de lanzarse al camino, Jair trabajó durante años en la televisión española, especializado en la musicalización de programas y con su propio estudio de grabación.

Sin embargo, con el tiempo sintió que el bienestar material no era suficiente y hace 12 años decidieron “dejarlo todo”, explicó en conversación con BioBioChile.

“Yo tenía una profesión que me gustaba, pero un día me dije: ‘wow, se me han pasado diez años haciendo lo mismo y mañana serán diez más’”, relató.

Para él, la casa, el auto y la estabilidad dejaron de representar plenitud, por lo que decidió desprenderse de lo material y emprender el viaje. “Yo dejé todo, vendí todas mis cosas y viajé”, expresó.

Su historia con Ana también es singular. Se conocieron en la adolescencia, pero recién formalizaron su relación años después.

Vivieron en Perú durante un largo tiempo, incluso trabajando en la selva, donde desarrollaron un negocio de deshidratado de jengibre y cúrcuma.

“Nos fue muy bien. Llegamos a ser los mayores exportadores de jengibre y cúrcuma deshidratada del Perú”, relató Jair. La pandemia, sin embargo, los obligó a replantear nuevamente su rumbo.

Fue entonces cuando decidió transformar un Nissan Patrol Y61 en una casa rodante. “Le dije a Ana: ‘Oye, he cortado el coche por la mitad’”, recuerda. Con su hijo pequeño, emprendieron un viaje sin fechas de retorno, recorriendo el continente a otro ritmo.

Familia española relató cómo fue su paso por Chile: “Nos hemos dejado llevar”

Con el tiempo, el paso por Chile se convirtió en una de las etapas más significativas del trayecto de Nomadawana.

“Una cosa de no marcarse límites, a diferencia de otros viajeros, es que nosotros vivimos así, no tenemos que cumplir con un límite de tiempo”, aseguró.

Luego agregó que “tampoco el objetivo es recorrer para coleccionar países. Entonces en Chile, como en todas partes, nos hemos dejado llevar”.

Del país, la valoró positivamente la seguridad, la cercanía entre los paisajes y la enorme diversidad natural.

Hay mucha belleza en Chile, los lugares están muy cerca, al contrario de Argentina, que las distancias son mucho más largas”, destacó.

Entre los lugares que más los marcaron menciona el río Baker, en la región de Aysén, donde permanecieron por un largo tiempo. “Estábamos en un entorno natural increíble”, señaló sobre el lugar.

También, la familia española recordó otras experiencias extremas de su paso por Chile, como su paso por Caleta Hornos, en la comuna de La Higuera, región de Coquimbo. “Nos tiramos en parapente desde 700 metros de altura”, comentó.

En lo cotidiano, la familia española ha aprendido a resolver todo sobre la marcha.

Si hace falta ir a un sitio y pagar, pues lo pagamos porque la verdad es que no tenemos un seguro integral”, reveló.

Sobre la educación de su hijo, detalló que Eder estudia mediante home school guiado por su madre, que es profesora.

Más allá de tratar de obligar a una persona a aprender algo, yo solo espero que llegue a ser una persona consciente, feliz y que sea cuidadosa con la naturaleza, que es un poco el objetivo de esto”, reflexionó.

Para cerrar, Jair resumió su experiencia con una mirada optimista sobre las personas que han conocido en el camino.

La gente es súper amistosa, pero también nosotros tenemos suerte, ya que solemos caer bien. Las personas son maravillosas, porque uno tiene la suerte de juntarse con buenas personas”, afirmó.