Natalie Pincheria es una expareja del cantautor chileno Marcelo Castillo, más conocido como Kaskivano, quien a través de su cuenta de Facebook realizó una impactante denuncia.
En la red social, describió cómo fue la convivencia de siete años con el músico y los episodios de violencia que habría sufrido tanto ella como la hija que tienen en común.
[leetambienImg]https://www.pagina7.cl/notas/redes-sociales/2018/05/28/los-brutales-dichos-del-exparticipante-de-top-chef-defendiendo-el-acoso-callejero.shtml[/leetambienImg]
“Ya ha pasado más de un año del quiebre de la relación. Decidir llevar todo esto a una instancia judicial me obligó a armarme de valor y atreverme a hablar. La resolución del caso desembocó en una medida cautelar hacia mí —aún vigente—, y visitas directas y regulares con mi hija bajo la supervisión de un familiar cada 15 días”, explicó en la misiva.
Además agregó que “en dicho proceso también se determinó que él debía seguir un tratamiento sicológico, con indicación de tratamiento siquiátrico. Sin embargo, hasta ahora, no he observado cambios, esto es algo que no ha parado y que necesito poner fin, por eso esta declaración”.
Natalie Pincheira | Facebook
La mujer dijo que cuando se fueron a vivir a Santiago, ahí fue donde comenzaron las “manipulaciones solapadas, casi imperceptibles. A él le daba ‘miedo’ que yo saliera. Un día salí sola a dar una vuelta por la calle San Diego, y mientras yo miraba unas bicicletas llegó llorando a buscarme porque ‘algo malo’ me podía pasar y él no quería perderme, prefería que estuviéramos siempre cerca”.
De ahí las cosas fueron empeorando y señaló que “vivíamos en un departamento y a raíz de una discusión él me encerró en la pieza, yo me desesperé, luego él entró a la pieza, me tiró en la cama, me apretó del cuello, después me metió a la ducha. Posteriormente tomó un cuchillo, gritó y se quería tirar del séptimo piso del edificio. Nunca me había enfrentado a algo así. Una vez, ya calmado, él solo pedía perdón y la eterna promesa de cambio. Él pedía perdón y yo perdonaba una y otra vez”.
Natalie Pincheira Facebook
“La última vez que me agredió habíamos discutido. Vivíamos en Los Ángeles, en un sector rural. Quería una ducha para salir del malestar y la tensión generada por la discusión. Cerré la puerta con llave y mientras me bañaba, manipuló la chapa, ingresó al baño, sacó la cortina a tirones, yo grité de susto y él me pegó. Yo lloraba angustiada, mi hija de dos años en ese entonces andaba rondando por la casa, ubicada en el campo, sin vecinos cercanos, donde gritar se vuelve un acto nulo, nadie escuchaba”, expresó.
Pero eso no fue todo, ya que además reveló que su hija habría sido víctima de violencia. “Si bien fue un padre diligente de hacer comida o cambiar pañales la paciencia no era lo suyo. También le pegó a mi hija de 2 años en ese entonces, le dejó la mano marcada con relieve y fue para mi cumpleaños. Tenía una conducta reiterativa de echar a perder los buenos momentos. Después de pegarle lloró, pidió perdón, decía que él no era así, que estaba presionado, estresado, que su vida era terrible, por supuesto, que lo perdonara”, manifestó.
Natalie Pincheira | Facebook
“A medida que pasaba el tiempo, no sólo recibí y fui testigo de violencia hacia mí y hacia mi hija, sino también hacia animales y objetos, siempre bajo un clima de constante temor frente a su temperamento impredecible”, aseguró.
En cuanto a la denuncia realizada por Pincheira, aclaró que “cuando decidí hacer la denuncia por VIF, él dijo que iba a reconocer todo, que me amaba, que no me preocupara porque él no me iba a hacer más daño. Después de varias audiencias, reconoce esto frente al tribunal, lo cual permitió la suspensión condicional de procedimiento”.
“Parte de salir de toda esta oscuridad, es quitarme el miedo y salir del silencio, porque sí, la violencia hay que gritarla, hay que denunciar. Son años de soportar, de querer ver cambios, de querer crear una familia, de cuestionarse”, puntualizó.
A continuación te dejamos la declaración completa.