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El preocupante motivo por el que al “Manjar” antes le decían “el jubilado”

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De entrada aclaramos que no le decían así por ser un adulto mayor que puso fin a su vida laboral. Imposible, si aún es un hombre joven de actuales 48 años.

De un tiempo a esta parte el oriundo de Rinconada de Parral en la comuna de Coltauco, Región de O’Higgins, se ha transformado en toda una celebridad en la web. Y es que con su sencillo pero sincero viral de “un manjaaar”, su vida cambió.

Su frase célebre ha sido replicada y parafraseada por infinidad de personas, y en lo personal, el humilde Víctor Zúñiga pasó de ganar cerca de 450 mil pesos al mes en su último empleo, a millones por concepto de eventos discotequeros.

No es un secreto que el hombre está aprovechando cada uno de sus minutos de fama, y gracias a ella ha recorrido diferentes discos desde Calama a Punta Arenas, con muy buenos resultados para el ego y para el bolsillo. De hecho, hace poco se compró un auto cero kilómetro.

Ahora la vida le sonríe y las mujeres le llueven pese a que su apodo no es muy decoroso, el “Manjar”, claro que antes -en su infancia- tenía otro aún más vergonzoso.

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De acuerdo a lo acotado por diario La Cuarta, en sus tiempos de niño a Víctor le decían el “jubilado” por un motivo que no deja de ser preocupante. A los 10 años no sabía escribir, razón por la cual fue bajado a primero básico. Al verlo tan grande, sus pequeños compañeros de curso le pusieron este sobrenombre para enrostrarle su mayor edad.

“Cuando iba en quinto básico, me bajaron a primero, porque apenas sabía dibujar y no sabía escribir (…) Después aprendí a juntar las palabras y a leer en la escuela nocturna en donde estuve hasta sexto básico”, manifestó Zúñiga de acuerdo al testimonio recogido por el diario “pop”.

Pese a su aprendizaje tardío, el hombre se las rebuscó y la “pega” nunca le faltó. Trabajó de cocinero, en una mina, en el campo y hasta viajó a laborar al extranjero.

“Trabajé seis años en la mina El Creador y aún tengo todos mis implementos de cocina. El plato que mejor me quedaba se llama Churri Completa, es muy parecido a la chorrillana, pero le lleva jaibas y locos”, agregó. Después, la misma empresa lo transfirió a Ecuador, donde estuvo otros seis meses.

Finalmente el carismático “Manjar” sigue viviendo en Rinconada de Parral con sus padres, su hermano y una sobrina, tras la separación con su mujer con quien tuvo cuatro hijos de entre 17 y 24 años.