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Martina y Florencia Araneda estrenaron un nuevo episodio de su podcast, abordando sus “primeras veces”. Las hermanas comparten vivencias desde que regresaron a Chile, mostrando una faceta más allá de su vida familiar. Revelaron anécdotas sobre sus primeros pololos y las restricciones impuestas por su padre, Rafael Araneda, quien también se refirió a sus propias experiencias como padre. Araneda destacó la importancia de dejar que sus hijas tomen decisiones y enfrenten sus miedos como parte del crecimiento personal.

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Martina y Florencia Araneda estrenaron el jueves un nuevo capítulo de su podcast, dónde abordaron sobre cómo enfrentaron sus diferentes “primeras veces”.

Recordemos que las hermanas viven juntas en Santiago, luego de que la hija mayor de Rafael Araneda y Marcela Vacarezza, decidiera regresar a nuestro país.

Es así como decidieron embarcarse en su nuevo proyecto, el cual ha permitido que el público conozca una faceta más allá de la que han mostrado junto a sus padres.

De hecho una de las “primeras veces” a las que se refirieron fue en relación con su primer pololo, ya que su padre aseguro que tendría una serie de restricciones con quienes se convirtieran en las parejas de Martina y Florencia Araneda.

“El papá decía que cuando nosotras pololeáramos iba a ser así, brígido. Tres doritos después, habla más con nuestros pololos que con nosotras”, contaron.

Rafael Araneda se defendió de los comentarios de sus hijas Martina y Florencia

Eso sí, el animador del Festival de Viña del Mar no guardo silencio y entregó detalles de cómo él vivió aquellas primeras veces de sus pequeñas.

“Las viví todas con el corazón apretado… de verdad. Cada primera vez tenía algo especial, pero también algo de susto, de nostalgia. El primer día de jardín, la primera fiesta, la primera vez que se quedaron a dormir afuera, la primera pena de amor… uno quisiera adelantarse a todo eso, cuidarlas un poco más, pero no se puede”, señaló a Página 7.

Y continuó: “Y si hay una que me pegó fuerte, es cuando te das cuenta de que ya no te necesitan tanto. No es un día puntual, es como una sensación que va llegando de a poco. Empiezan a resolver solas, a tomar decisiones, a tener opinión. Ahí entiendes que ya no eres el centro. Y duele un poco, pero al mismo tiempo es exactamente lo que uno quería. Es como un orgullo medio mezclado con un pequeño duelo”.

Eso si, Rafael Araneda señaló que Martina y Florencia siempre contaron con su apoyo y consejos. “Yo siempre les digo algo bien simple… si algo te da miedo, probablemente es porque te importa. Entonces no es una señal para frenar, es una señal para ir igual”, dijo.

“Y también les repito harto que no esperen a sentirse listas, porque eso casi nunca pasa. Uno da los pasos un poquito antes, medio inseguro, y ahí va aprendiendo. Así ha sido siempre”.