VER RESUMEN

Resumen automático generado con Inteligencia Artificial

El hijo de Cecilia Bolocco y Carlos Menem, Máximo Menem, revelará en La Divina Comida su experiencia al enfrentar un cáncer cerebral a los 14 años y la cirugía de siete horas en la Clínica Las Condes que le permitió eliminar el tumor por completo. Máximo reflexionará sobre cómo esta vivencia le ha ayudado a madurar y encontrar un sentido positivo en lo vivido, destacando el apoyo de su madre durante el proceso. El joven recordó la importancia de su tratamiento en Estados Unidos y cómo esa experiencia lo marcó profundamente.

Desarrollado por Bío Bío Comunicaciones

Máximo Menem, hijo de Cecilia Bolocco y del expresidente argentino Carlos Menem, será uno de los invitados de este sábado a La Divina Comida, donde hablará sobre el complejo proceso que enfrentó tras ser diagnosticado con cáncer cerebral a los 14 años.

En ese entonces, el joven debió someterse a una delicada cirugía para extirpar el tumor. La intervención se realizó en la Clínica Las Condes y se extendió durante siete horas, logrando eliminarlo por completo.

Máximo Menem sobre su lucha contra el cáncer

Durante su participación en el programa de Chilevisión, Máximo reflexionará sobre cómo esta experiencia marcó su vida y la manera en que aprendió a enfrentar las dificultades desde una edad temprana.

“Me ha tocado vivir demasiado a mis 22 años, que lo agradezco porque siento que soy una persona mucho más madura de mi edad, porque al final veo la vida de otra manera, que lo agradezco un montón”, expresó.

En esa misma línea, reconoció que, pese a lo difícil que fue atravesar la enfermedad, hoy puede encontrar un sentido positivo en lo que vivió.

“Mi cáncer, el cáncer que tuve, el tumor totalmente, o sea, lo agradezco, porque la verdad es que en ese minuto la vida iba mal”, sostuvo.

Máximo Menem recordó cómo enfrentó el cáncer a los 14 años

Las palabras del joven generaron una reflexión entre los demás participantes del espacio. Felipe Izquierdo planteó que las experiencias extremas pueden cambiar profundamente la forma de ver la vida.

“Es que es difícil entender la vida desde la facilidad. Cuando las cosas se ponen difíciles y al nivel que se le puso a Máximo, o sales completamente resucitado o no sales”.

Por su parte, Máximo recordó que el diagnóstico y el tratamiento coincidieron con una etapa importante de su adolescencia.

“Tenía 14, es que entré a la clínica un 13 de noviembre y salí un 19, que fue el día de mi cumpleaños, y salí con 15”, relató.

Gianella Marengo también destacó lo complejo que debió ser enfrentar una enfermedad de esa magnitud durante esa etapa de la vida, marcada por cambios físicos, hormonales y emocionales.

“En plena edad de adolescencia, entrando en una etapa que uno está como conociéndose, viviendo cosas distintas a nivel corporal, hormonal. Y en el tiempo en que te empiezan a gustar las niñas”, comentó.

La importancia de Cecilia Bolocco durante su tratamiento

Durante la conversación, Máximo también destacó el apoyo de su madre y la forma en que ella lo acompañó durante el proceso. Según explicó, la enfermedad le dejó aprendizajes que todavía valora y que cambiaron su manera de enfrentar la vida.

“Yo creo que el tumor me salvó la vida. Me aferré a mi mamá, obviamente, que siempre estuvo a mi lado, y a fe no más de que era un proceso, un proceso por el que había que pasar y lo iba a pasar mal”, afirmó.

Además, señaló que siempre intentó confiar en que lograría superar la enfermedad, apoyado en las palabras que Cecilia le repetía durante ese periodo.

“Siempre confiando que yo estaba bien. O sea, algo que mi mamá siempre me dijo: ‘Tú estás sano’, o sea, tú puedes ver, tú puedes correr, tú puedes oler, tú puedes caminar”.

Sin embargo, el tratamiento no estuvo exento de dificultades. Máximo explicó que el proceso comenzó con radioterapia localizada, pero posteriormente se dieron cuenta de que debía recibir radiación en todo el sistema nervioso central.

“Partí el tratamiento de una en un hospital que partieron solo con la radio primero y localizada, y no tenía que ser localizada, tenía que ser a todo el sistema nervioso central. Entonces, ya partió mal”, relató.

A esto se sumaron diferencias entre los equipos médicos respecto de los pasos que debía seguir, particularmente sobre la posibilidad de realizar un trasplante de médula.

Su tratamiento en Estados Unidos

En medio de la conversación, Fernando Larraín le preguntó a Máximo si estaba al tanto de todo lo que ocurría durante su tratamiento o si su familia le ocultaba parte de la información.

El joven explicó que su madre siempre le contó la verdad, aunque encontraba la manera de comunicársela sin transmitirle miedo.

“Siempre me dijo la verdad, pero de la mejor manera. Siempre supo cómo decírmelo. O sea, yo sabía que tenía un tumor, que me tenían que sacar un tumor y me lo sacaron perfecto. Yo sabía que me tenía que ir a Estados Unidos a tratar básicamente una… Nada, pero siempre me transmitió paz y tranquilidad, a pesar de que ella no estaba así”.

Finalmente, recordó el viaje a Memphis, ciudad estadounidense hasta la que debió trasladarse para continuar con su tratamiento. Según relató, las instalaciones del centro médico lo sorprendieron desde el primer momento.

“Un día nos tuvimos que ir a Memphis y de ahí para allá, que parece como la NASA en la mitad de una ciudad, y entramos, te juro que fue como: ‘Wow, ¿qué es esto?’. Como que no se lo esperaba. Memphis, te juro que me salvó la vida”, concluyó.