En el pasado capítulo de Cómo están los weones, Daniel Fuenzalida contó una intensa experiencia que tuvo durante el tiempo que fue bombero.

“Siempre voy a ser bombero”, declaró con convicción, antes de relatar un reto que recibió tras un incendio.

“Estaba en la guardia nocturna y me tocó un incendio en la calle San Diego, donde son casonas grandes, entonces los incendios son muy grandes”, recordó.

Entonces, comentó que “veníamos en la bomba. Llegué para un Año Nuevo a un incendio. Dijeron, ‘Fuenzalida, pitón al techo’, a las dos de la mañana”.

“Voy por la escala, me subo en el techo, en la cornisa y me pongo a pitonear (maniobrar la manguera)”, explicó Daniel Fuenzalida.

Sin embargo, mientras realizaba el trabajo “siento que por abajo cruje todo el techo, en la lata de zinc. Veo fuego, me tiran para atrás, pero no podía porque me iba a ahogar con el humo. Corto el pitón y salgo por el techo para el otro lado, es decir para la otra calle. Y mi pitón (cae hacia atrás)”.

“Mis compañeros que estaban abajo en la calle ven esta situación, que de la escala salta el pitón y dijeron ‘Fuenzalida se nos está quemando arriba del techo’“, sostuvo.

Es por eso que los demás bomberos “trataban de subir la escala y se ahogaban, que me gritaba, ‘Fuenzalida, se nos quemó, se nos quemó’ y yo me estaba bajando por la otra cuadra, pasé a tomarme un refrigerio“.

“Doy la vuelta a la manzana y veo todo este espectáculo, los chicos agarrándose la cabeza, agarrándose los cascos, gritando ‘Fuenzalida, se nos murió’“, comentó.

Finalmente, Daniel Fuenzalida comenzó a gritar junto a ellos, hasta que llegó el capitán: “Me mira y me dice: ‘Hueón, qué haces acá?’ Me llevé así un reto“.