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María José “Coté” López reveló en una emotiva entrevista en Primer Plano su lucha contra la depresión, la cual enfrenta con tratamiento desde hace dos años. La exesposa de Luis Jiménez confesó sentirse arrepentida y cuestionada por su dureza consigo misma, especialmente tras la polémica infidelidad de su exmarido a Gala Caldirola. López destacó el apoyo de su madre y su hija en los momentos más difíciles, admitiendo haber tocado fondo durante su salida de Chile.
María José “Coté” López vivió un duro momento en vivo durante la entrevista con Fran García-Huidobro en Primer Plano, donde abordó todos los detalles de la infidelidad de Luis Jiménez a Gala Caldirola.
En medio de la conversación, con evidente tristeza y sollozo, Coté López admitió que está hace mucho tiempo con un tratamiento psicológico debido a problemas de salud mental que mantiene desde hace aproximadamente dos años.
Coté López aseguró tener depresión desde hace dos años
“Estoy con tratamiento hace rato, estoy con depresión hace dos años (…). No sé cómo hice lo que hice”, comenzó diciendo la exesposa del Mago Jiménez en una entrevista grabada desde República Dominicana.
En ese sentido, López agregó que “no quiero quedar bien te lo juro por mis hijos. Todo lo que te he dicho es cierto, me arrepiento de corazón, te lo juro. Fui mala, asquerosamente mala”.
Más tarde, Fran García-Huidobro le consultó sobre por qué es tan dura consigo misma, siendo que tiene un importante refuerzo de personas detrás de ella.
Esto, sumado a las constantes críticas que ha enfrentado en redes sociales, luego del episodio que vivió con su exesposo y la posterior revelación de infidelidad a través de WhatsApp a su pareja Gala Caldirola.
“Voy a llegar hasta la muerte sin perdonarme porque le arruiné la vida a una persona que no se lo merecía. Es una persona muy bacán, le tengo mucho cariño y no tenía nada que ver en esto. Que le llegue un mensaje así cuando viví tantas veces eso”.
Finalmente, Coté López se refirió a los instantes después de salir de Chile, donde confesó que estaba “muy mal” y su madre e hija fueron piezas fundamentales para levantarse.
“Estaba llorando en el suelo. Pude haber hecho más daño de lo que ya había hecho, mi mamá me decía ‘vámonos’ y le digo que no iré a ningún lado. Mi hija me dijo que vaya, me tranquilice. No traje ni maleta, no sabía ni de mi pasaporte, caminaba llorando sin cachar nada, estaba mal”, concluyó.