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Claudia di Girolamo lidera nuevo montaje de ‘La casa de Bernarda Alba’: conoce los detalles

Claudia di Girolamo lidera nuevo montaje de ‘La casa de Bernarda Alba’: conoce los detalles
Teatro Nacional Chileno

En un contexto marcado por debates sociales y culturales, el Teatro Nacional Chileno apostó por traer de vuelta un clásico que, según sus protagonistas, mantiene plena vigencia: La casa de Bernarda Alba, obra escrita por Federico García Lorca poco antes de su asesinato en 1936.

El montaje, dirigido por Rodrigo Pérez, llegará a escena el próximo 8 de abril y se mantendrá en cartelera hasta el 2 de mayo, con funciones de miércoles a sábado.

La propuesta reúne a destacadas actrices nacionales, entre ellas Claudia di Girolamo, Francisca Márquez, Roxana Naranjo, Nicole Vial, Julieta Figueroa, María José Parga, Carla Casali y Marcela Millie.

Según explicó el propio director a El Mercurio, el proyecto surgió de manera espontánea. Rodrigo Pérez cuenta que la idea “prendió como pasto seco”. Hace algunos meses, propuso al Teatro Nacional Chileno montar La casa de Bernarda Alba, buscando conmemorar los 90 años del asesinato de su autor, Federico García Lorca, y rápidamente recibió la confirmación.

Claudia di Girolamo asume rol en un clásico que dialoga con el presente

La obra retrata la historia de una mujer que, tras enviudar, impone un estricto luto a sus hijas, generando un ambiente cargado de tensiones y reflejando las estructuras sociales de la época. Sin embargo, el equipo asegura que su lectura trasciende el tiempo.

Es una historia interesante, que puede tener muchas lecturas, sobre todo en este tiempo, y en realidad en todos los tiempos, sobre qué pasa con la mujer en el mundo, en la sociedad“, reflexionó Roxana Naranjo, quien dará vida a Poncia.

En esa misma línea, la actriz profundizó: “Son estas obras que siempre están vigentes; son los clásicos de nuestra historia del teatro y de la cultura mundial. Sobre todo hablando de las minorías, porque a veces las mujeres también somos parte de las minorías”.

Bajo esa lógica, la dirección optó por una mirada más emocional que estructural de los personajes: “El acento está puesto en los afectos que mueven a los roles a hacer lo que hacen, más que una predeterminación de que ella es dura o ella es mala, o que ella esta llena de deseo”.

“Todo ese deber ser nosotros lo borroneamos un poquitito para ver qué aparecía. Y lo que aparece es un grupo de mujeres que están oprimidas por un sistema que las hace funcionar de una manera determinada”, señaló Pérez.

El desafío del lenguaje y el peso de la historia

Uno de los principales retos del montaje ha sido abordar el lenguaje poético característico de García Lorca. “Ese lenguaje que es tan hermoso, es el resultado de las pasiones. Vale decir, no hablan desde la poesía, la poesía se les cae de la boca de la pasión que están sintiendo”, explicó el director.

Desde la actuación, Roxana Naranjo complementó esa visión: “Uno tiene a veces la idea de que la poesía es latera, de que decirla es como estar declamando. Pero está tan bien incorporada en este montaje, que ha sido muy fácil. Además, la poesía te abre el mundo para verlo de otra forma y creo que al mundo le hace falta más poesía”.

La obra cuenta con una larga tradición en Chile, con montajes emblemáticos como el de 2011 —protagonizado por Gloria Münchmeyer, Ana Reeves y Peggy Cordero— y el de 2007, dirigido por Tomás Vidiella. Incluso, el propio Teatro Nacional Chileno ya la había llevado a escena en 1960.

Finalmente, Pérez enfatizó el sentido conmemorativo del proyecto y su conexión con el presente. “Hoy por hoy, la represión que implica esta mirada de cómo se organiza la sociedad está más vigente que nunca”.

“Es un homenaje merecido, pero también por el momento que vivimos, el momento histórico que vive el planeta, no solamente este país, que tiene que ver con la irrupción y el ascenso de una mirada conservadora que es la misma que asesina a García Lorca”, cerró.