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“Cacha este museo”: los rincones de la casa de Iván Arenas que sorprendieron en ‘La Divina Comida’

“Cacha este museo”: los rincones de la casa de Iván Arenas que sorprendieron en ‘La Divina Comida’
CHV

La noche del sábado, en La Divina Comida: desafío duplas, Iván Arenas fue el primero en recibir a sus comensales en casa, donde preparó la cena junto a Don Carter.

Ubicado en Rapel, su hogar alberga colecciones de diversos objetos que él ha ido sumando a lo largo de su vida en distintos viajes.

“Se van a impresionar”, dijo Don Carter cuando la cámara comenzó a mostrar los distintos espacios del inmueble. “Cacha este museo”, lanzó Jani Dueñas, efectivamente impactada.

“Este es el verdadero Mundo del Profesor Rossa”, añadió, mientras aparecían elementos como cucharas, campanas, planchas a carbón, antiguas cámaras de fotos, destapadores y relojes, entre tantos otros.

Iván Arenas explicó algunas piezas de su casa-museo

“Todas las cosas que tengo yo evidentemente tienen una historia”, explicó Iván Arenas, tomando de la mesa del bar una estrella de mar, con la que explicó cuántos ojos tienen y dónde están ubicados.

Luego, sorprendió con su colección de dagas, donde destacó una que, al mismo tiempo, es una pistola.

Las partes de su colección que corresponden a pieles o cuernos de animales, quiso aclarar que se pueden comprar en Zimbabue, Sudáfrica, “porque son de animales que mueren al interior del parque. No es que yo haya comprado algo que mataron al animal para obtenerlo”.

En otro espacio de la casa, había fotos de sus padres. De hecho, mencionó que varias piezas las heredó de su mamá, como una pequeña colección de figuras de búhos.

Pero luego vino otro espacio llamativo: un salón lleno de cajones con carpetas que guardaban todos los conocimientos de Iván.

“Cuando yo partí como Profesor Rossa, no había computador, celular, no había nada. ¿Qué hacía yo? Durante muchos años, tomé apuntes de grandes enciclopedias”, indicó, detallando que cada carpeta correspondía a un animal diferente, cada uno de ellos debidamente rotulado.

“De aquí yo voy sacando los datos interesantes, lo anecdótico, lo raro, lo pintoresco”, dijo, evidenciando que todos los papeles estaban escritos a mano, de su puño y letra. “Son más de 40 años haciendo esto”, cerró.