Angélica Sepúlveda y su hermana Melissa nos reciben pasadas las 18:00 horas en Del campo rico y sanito, un negocio que cumplirá un año en las próximas semanas y que está ubicado en Paicaví 562, Concepción.

Se trata de un lugar donde la exchica reality junto a su familia ofrece productos del predio de sus padres en Yungay, donde también trabajan en conjunto.

Angélica Sepúlveda y local Del campo rico y sanito en Concepción

Eso sí, no solo tiene productos de su propia cosecha, sino que con el pasar del tiempo ha hecho una alianza con varios productores de la zona de la región de Ñuble, y otros emprendedores que ofrecen sus artículos en el local.

En entrevista con Página 7, las hermanas Sepúlveda dejaron en claro que lo más importante es que el negocio es colaborativo, y que siempre están dispuestas a recibir nuevos productos para ofrecer a sus fieles clientes.

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“Yo no soy la cara visible de acá, sino que es Melissa. Antes hacíamos delivery desde Yungay, y todo surgió con el tema del estallido social y la pandemia, porque estábamos necesitados de lucas”, contó.

Lo anterior, a raíz del confinamiento por la alerta sanitaria, ya que sus negocios de disfraces y vestuario huaso que tienen en Yungay, se vio afectado por el cierre de los colegios de la zona, por lo que buscaron la forma de reinventarse.

“No nos quedamos con ni uno, y empezamos a incentivar el tema del campo. Abrimos la cuenta de Instagram, y mi hermana empezó a hacer los pedidos para acá. Hasta que de repente ella propuso que lo hiciéramos en un lugar formal, y aunque pensamos en un principio que podía ser de alto riesgo, con los arriendos caros, le dimos, y la apoyamos”, afirmó.

Y continuó entre risas: “De a poco empezamos a conectar con los clientes para que vinieran acá, entonces ellos hacían sus pedidos, y después empezamos a armar. La recepción ha sido increíble, acá yo casi no estoy, pero me toca los fines de semana”.

Sistema frontal afectó el negocio familiar

Sin embargo, el sistema frontal que afectó hace algunas semanas a la zona centro sur del país, también tuvo consecuencias para la familia Sepúlveda.

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Esto, ya que gran parte de su campo ubicado en la comunidad del Roble, se inundó por el desborde del río Laja, por lo que aún están recuperándose de la situación, aunque Angélica relató que siempre con optimismo, una virtud que heredó de sus padres.

“Hace 25 años que no veíamos que el río llegaba tan cerca de las casas. Gracias a Dios, nosotros no tuvimos daños en nuestro hogar, pero sí los terrenos donde sembrábamos para los animales, quedaron llenos de piedras, de barro, así que ha sido complicado”, dijo.

A su vez, Angélica contó que no pueden hacer demasiado para recuperarse, pues no solo es época de invierno, sino que también las ayudas son prácticamente nulas de parte del municipio.

Sobre ello, manifestó que si bien hay ciertos apoyos desde Indap o Prodesur, hacia los agricultores medianos las ayudas han sido nulas. “Yo me di la lata de ir a la municipalidad para saber qué ayuda iba a haber, y la respuesta fue que había que anotarse, y que este aporte podía llegar de 2 a 5 meses después”, sostuvo.