Álvaro Barrientos se emocionó al recordar los duros momentos de violencia que vivió en su niñez, los que incluso lo llevaron a vivir a un internado.
En conversación con Julio César Rodríguez en el programa La Junta, el chef contó que desde octavo básico tuvo que vivir en un establecimiento educacional en el que pernoctaba, luego de que su madre viera que se estaba “perdiendo” en la calle.
“Mi mamá me metió en el internado porque me rescató de todo lo que estaba pasando y el internado fue mi hogar, fue mi casa, me abrazó, me cuidó, conocí gente linda. Me adapté y estuve hasta cuarto medio”, recordó.
Consultado sobre si alguna vez le tuvo rabia a su madre, Álvaro Barrientos expresó que nunca, porque “ahora me doy cuenta que yo estaba enloqueciendo en mi casa”.
La cruda infancia de Álvaro Barrientos
La conversación en el programa dio paso para que el cocinero abriera las puertas de su corazón y revelara que tuvo que enfrentar una compleja infancia, ya que la pareja de su madre era alcohólico.
“La pareja de mi mamá tenía problemas con el trago, se ponía violento, entonces yo estaba como enloqueciendo con eso. Hubo momentos en los que en situaciones de violencia y de mucho grito, como que me quería arrancar de la casa. Pensaba que en la calle yo podía estar, pensaba que me podía ir a vivir a la calle a algún lado”, recordó Álvaro Barrientos entre lágrimas.
De hecho, señaló que nunca había hablado del tema, pero que para una Navidad pidió de regalo “un saco de dormir, para que cuando mi mamá se durmiera, yo callado me fuese a acostar cerquita de su cama por si le pasaba algo. Era chico y estaba enloqueciendo”.
“Me entrenaba yo hacía como que corría, hacía cosas para poder enfrentarme a él. Yo viví el dolor de mi vieja y eso me hizo entenderla, no me hizo tenerle nunca rabia a mi mamá”.
Y continuó: “Nunca he hablado de esto, pero fíjate que hoy día yo tengo mucha calma con eso, porque yo hoy día tengo una esposa a la que puido precisamente por todo eso. Cuido a mis hijos de todo eso. Esa cuestión de que si a ti te pegan tú, porque eres hijo de un padre violento, probablemente tú lo eres. No, hay que cambiar esos patrones totalmente”.
Finalmente, Álvaro Barrientos sostuvo que “a mí, mi vida me entregó toda esa lucidez. Entonces yo no la sufro. Lo cuento como parte de ese crecimiento que hoy día me hace ser a mí, desde mi perspectiva, un buen hombre, buen papá, un buen esposo. Yo nunca le tuve rabia a mi mamá, fue que la echaba de menos porque yo sabía que ella no estaba bien. Estaba preocupado”.