En medio de la controversia mediática que rodeó su desvinculación del programa Hay que decirlo, Alexandra Vidal participó en el espacio Encantadas, donde habló del tema.

La psicóloga recordó que estaba en Italia cuando se enteró de su salida, así como de los despidos de figuras como Gissella Gallardo y Manu González.

En ese contexto, reveló que solo una persona levantó el teléfono para contactarla: Pamela Díaz, precisamente quien era señalada públicamente como la verdadera responsable de las desvinculaciones.

“Ella me llamó, fue súper amorosa”, recordó Alexandra, destacando la paradoja de que quien menos obligación tenía de dar explicaciones fue la única que tuvo un gesto.

La profesional explicó que necesitaba pronunciarse públicamente porque “tenía mi carrera para ayudar a la gente” y no podía permitir que su imagen siguiera expuesta sin dar su versión.

Aunque fue criticada por su participación en un programa de farándula, Alexandra reivindicó ese espacio como parte de su “lucha interna con la psicología” y un medio para cumplir su vocación de servicio. Sin embargo, lo que más le dolió no fue la controversia pública, sino el silencio de sus compañeros de panel.

“Nadie me ha llamado. Hasta el día de hoy”, afirmó con resignación.

Alexandra tras desvinculación de Hay que decirlo: “Me dolió la forma”

Tras su participación en el programa, la psicóloga se tomó unos minutos para reflexionar sobre su salida del programa de Canal 13.

“Si me preguntan qué fue lo que más me dolió, no fue solamente que terminara una etapa. Me dolió la forma, el silencio y que nadie me llamara”, expresó.

Alexandra añadió, que “por sobre todo, me dolieron los vínculos. Pensé que había cariño, que después de tanto tiempo compartido existían relaciones genuinas, más allá de un trabajo y de una pantalla. Y quizás esa fue la parte más difícil: comprender que algunos vínculos que yo sentía reales no eran como yo los había vivido”.

“Aun así, me quedo con lo bueno y agradezco profundamente la oportunidad que me dio el programa de abrir un espacio para la psicología. Muchísimas personas me escribieron para contarme que lograron comprender lo que les estaba pasando, que se sintieron identificadas o que alguna de mis palabras las ayudó. Y para mí, como psicóloga, eso tiene un enorme valor”

En ese sentido comentó: “Porque la traición no duele solamente por lo que ocurrió. Muchas veces duele porque rompe la confianza, cuestiona lo que creíamos verdadero y nos obliga a mirar de otra manera un vínculo que sentíamos seguro. Y quizás ahí está uno de los grandes aprendizajes de la vida: agradecer lo vivido, aceptar las decepciones, sanar las heridas y seguir adelante sin permitir que lo que nos hicieron determine quiénes vamos a ser”, cerró.