Aurora Gavino, catedrática en Psicología de la Universidad de Málaga, lanzó un libro en el que habla sobre las pesadillas de los niños y cómo los padres se alteran debido a los gritos, llantos y angustia de sus retoños
La autora del texto Las pesadillas: Álex y el monstruo de ojos rojos, asegura que los padres viven constantemente preocupados cuando sus hijos presentan problemas de sueño, a causa de las pesadillas, sobre todo si son padres primerizos, y es por eso que a través de su obra quiere brindar algunas luces para calmarlos.
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La especialista explicó que las pesadillas son propias de la evolución del ciclo del sueño del ser humano, y en la edad infantil su aparición está favorecida por las grandes dosis de imaginación y creatividad de los niños. “El problema, es que los adultos al tener una pesadilla tienen las herramientas y recursos para diferenciarlas de la realidad y el resto del día no están condicionados por un mal sueño. Sin embargo, los niños al despertarse asustados no saben qué les está pasando, creen que es real, lo que les alarma en gran medida y, al día siguiente, si la recuerdan, les condiciona su día“, afirmó.
Según Gavino, ante una pesadilla los padres actúan bajo un instinto de protección. La académica, considera que los papás se dejan llevar por la preocupación de proteger a sus hijos ante un mal sueño, y cometen una serie de errores que es importante no realizar para que el niño no sienta preocupación o les tenga miedo y repercuta en su mala calidad del sueño y descanso, o llegue a aprovecharse y sacar beneficio de ellas al saber que sus padres acuden en su auxilio”.
Según la psicóloga hay un 11 cosas básicas que hay que evitar hacer cuando un hijo tiene pesadillas.
1.- Encender la luz de la pieza al entrar. Ya que despertaríamos al niño y haríamos que la situación para él fuera peor de lo que ya es.
2.- Mostrar preocupación o angustia en el momento. Es peor que los niños vean a sus padres preocupados ya que así sólo se logran angustiar más.
3.- Comprobar en la pieza o bajo la cama si hay monstruos. Esto solo hará que el niño crea que de verdad existen, pero que no siempre aparecen.
4.- Ridiculizar al niño y reírnos de él.
5.- Dormir junto al niño por si se repite la situación.
6.- Darle remedios para que pueda dormir.
7.- Mantenerlo despierto y jugar. Lo mejor es que duerma lo antes posible.
8.- Darle un regalo o un premio por la terrible situación que está pasando. Al acostumbrarse puede inventar que tiene pesadillas, o puede asimilar que tener pesadillas merece un premio.
9.- Obligar al niño a dormir como si de un castigo se tratase. El chantaje emocional es una mala herramienta para conseguir que vuelva a dormir.
10.- Llevarlo contigo a dormir a tu cama, ya que puede acostumbrarse y tomarlo como una rutina.
11.- No preguntar cómo fue la pesadilla o qué pasó en la pesadilla.