Tocarnos el pelo, la pera o mordernos las uñas son comportamientos compulsivos que dicen mucho más de nosotros de lo que creemos, al meno así lo confirma una nueva investigación de la Universidad de Montreal.

De acuerdo a lo que explican los especialistas, las personas que suelen ser impacientes o se aburren y se frustran fácilmente, tienen más probabilidades de presentar comportamiento repetitivos relacionados al cuerpo, como los que te mencionamos anteriormente.

El estudio, publicado en la edición de marzo del Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, señala que estos actos tendrían relación con el perfeccionismo, un rasgo que, indican, puede ser “más nocivo de lo aparente”.

Creemos que los individuos con estos comportamientos repetitivos pueden ser perfeccionistas, lo que significa que son incapaces de relajarse y de llevar a cabo una tarea a un ritmo normal“, comenta el Huffington Post el doctor Kieron O’Connor, profesor de psiquiatría y uno de los autores del estudio. Agrega que por ende, estos sujetos son proclives “a la frustración, la impaciencia y la falta de satisfacción cuando no alcanzan sus objetivos. También experimentan un mayor nivel de aburrimiento“.

La investigación contó con 48 participantes, de los cuales 24 presentaban estos comportamientos de manera habitual. La otra mitad, que no poseía estos hábitos, actuaban como grupo de control. Se les consultó hasta qué punto experimentaban emociones como aburrimiento, enfado, culpa, irritabilidad y ansiedad. Así, cada uno de ellos fue enfrentado a diversas situaciones que provocaran relajación, estrés, frustración, aburrimiento, entre otras, durante 6 minutos.

Los participantes con un historial de conductas nerviosas centradas en el cuerpo expresaron una mayor necesidad de llevar a cabo esos comportamientos cuando se sentían estresados o frustrados. Pero no sentían esta necesidad cuando estaban relajados, consigna el medio.

Ahora, si te comes las uñas de repente no hay motivos para alarmarse, pues los especialistas aseguran que este comportamiento cumple un propósito temporal cuando no hemos encontrado una forma más productiva de canalizar nuestra energía. Sin embargo, cuando no podemos parar esos hábitos e interfieren con nuestra rutina, hay que tener ojo, pues se pueden convertir en trastornos del comportamiento, como el caso de la actriz Oliva Munn, que sufre de “tricotilomanía” un trastorno de ansiedad que consiste en quitarse las pestañas de forma compulsiva.

No me muerdo las uñas, pero me arranco las pestañas“, confesó Munn hace un par de años, agregando “No duele, pero es muy molesto“.