Se supone que la temporada de Navidad es un época para entregar amor y pasar tiempo en familia, sin embargo, muchas personas comienzan a sentir cierta angustia ante la llegada de esta fecha.

Aunque no lo creas, hay algunos que piensan que la celebraciones familiares y los regalos son todo un conflicto, que causa una carga emocional tan grande que termina por generar el deseo de que estas fechas pasen con rapidez.

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A estas sensaciones se puede agregar la idea de que la Navidad es un período de muchos gastos económicos, compromisos de regalos a determinadas personas, cenas de empresas no deseadas o aburridas reuniones con ex compañeros de colegio. Todo esto produce que se convierta en una temporada atípica o irreal.

Por otra parte, la ausencia de la familia (porque ya no están o porque viven lejos), hace que se vuelva aún más patente en estas fechas. Por este motivo, muchas veces los sentimientos de dolor, pena o rabia se activan fácilmente en este período del año.

En cuanto a las personas que durante el año han vivido en constantes momentos de tristeza, la Navidad los sumerge en un conflicto mayor al tener que enfrentarse a un ambiente cargado de felicidad, emoción y diversión.

Cualquiera sea el motivo de este sentimiento de angustia, debemos intentar averiguar qué es lo que realmente nos hace daño y por qué nos afecta específicamente en estas fechas.

Queda claro que “la Navidad en sí misma no es dañina, el dolor o la angustia que nos produce viene dado por algún conflicto propio no resuelto”, señala el sitio especializado en psicología PsicoAdapta.

En este sentido, lo importante es saber reconocer de dónde proviene la angustia que nos invade y trabajar en la superación de ésta.

Al respecto, el sitio aconseja que “si te focalizas en algo positivo, en lo que sí tienes, en lo que sí puedes disfrutar por pequeño que sea, las Navidades podrán ser un momento de disfrute y alegría para ti”.