Ya en 2011 Anne Ziegenhorn, oriunda de Shalimar, Florida, Estados Unidos, comenzó a sentir los primeros síntomas: Aumento de peso, pérdida de visión, y llagas en diversas partes del cuerpo.

Varias veces los doctores se equivocaron en su diagnóstico, hasta que la especialista en implantes, la doctora Susan Kolb, determinó que su problema tenía que ver con las prótesis mamarias que Anne se había puesto hace apenas dos años.

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La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, recomienda que los implantes mamarios deben cambiarse cada 8 a 10 años, para así evitar complicaciones de salud. No obstante, cuando la doctora Kolb removió los implantes de Anne, se encontró con que estaban totalmente podridos.

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Si bien no está claro cómo los implantes se malograron tan rápidamente, Susan señala que es posible que las válvulas de éstos hayan estado defectuosas.

Mi experiencia haciendo este tipo de prácticas durante 30 años, es que eventualmente, todos terminarán enfermos a causa de sus implantes, a menos que mueran antes por otro motivo“, señala drásticamente Kolb, según consigna el noticiero estadounidense WHAM13 de la cadena ABC.

Cabe señalar que otra paciente de la doctora Susan, Amanda Gilcrease, compartió en el Facebook de Anne, una aterradora experiencia que vivió con sus implantes mamarios.

Gilcrease señaló en su relato que los síntomas que sufrió fueron muy similares a los que enfrentó Anne, y que pararon solo cuando la doctora le quitó los implantes. “Todos los síntomas neurológicos…la quemazón, el adormecimiento, las punciones, y ese dolor como eléctrico que recorría todo mi cuerpo se fueron inmediatamente luego de remover mis implantes“, señala la mujer.

Por último, Ziegenhorn ha creado la organización “The Implant Truth Survivors (or TITS) Committee” para colaborar en la educación de otras mujeres respecto a los peligroso que pueden llegar a ser los implantes mamarios.