Una madre con exceso de trabajo ha escrito un post, con el que más de alguna mujer se va a identificar, sobre su necesidad de beber una copa de vino en vez del típico té verde que se tomaba antes, luego de tener un “día infernal…aunque probablemente si eres padre, ese “día infernal” simplemente se conoce como “paternidad”.
Gill Sims es una madre y escribe para su blog Peter and Jane, donde comparte anécdotas sobre su vida junto a sus hijos.
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Sin embargo, su más reciente post tiene que ver completamente con ella y un día sumamente pesado que la hizo terminar agotada y con la necesidad de tomarse una copa de vino rosé.
Todo comenzó con una mañana en el doctor, pues el hijo de Gill se había quejado durante una semana completa de dolor de espalda, debido a una invertida mal hecha. Y aunque su madre le insistía en que todo estaba bien, él exigió una segunda opinión.
Peter and Jane | Facebook
Gill, escribió: “El doctor estuvo de acuerdo con mamá, lo que fue un mínimo punto a favor porque mamá aún lucía como una neurótica llevando a su hijo perfectamente sano y sin lesiones al doctor“.
Cuando volvieron a casa, la madre inglesa cambió las sábanas, lavó y secó ropa, ante de un frustrante viaje con sus hijos al supermercado. Luego volvió a casa, cortó el césped y tuvo una experiencia que básicamente es la pesadilla de cualquier madre: perdió a su hijo.
“Finalmente, lo descubrí jugando en el jardín de un vecino y ni se tomó la molestia de avisarle a su madre que estaba afuera y como había testigos, mamá tuvo que darle una charla muy gentil sobre lo preocupada que estuvo mamá debido a que lo ama mucho y que siempre debía avisar cuando dejara el jardín para así evitar gritos del tipo: ‘¿Dónde diablos has estado, pequeño bastardo? No vuelvas a hacer eso nunca más’“.
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Si hasta ahí suena como un día estresante, aún queda bastante.
Luego de ese aterrador momento, Gill llevó a sus niños a un asado donde comieron salchichas “que probablemente les provocó una intoxicación alimentaria”, antes de preparar su segunda cena en casa porque “aún tenían hambre”.
Pero aún queda día…
Al mismo tiempo que le cocinaba a sus hijos, Gill también debía cocinar para su marido que pronto volvería del trabajo, pues él y los niños jamás se ponen de acuerdo en las comidas.
Luego, ordenó “un billón” de basura para reciclar y los llevó a la calle, lo que para muchos puede ser el peor trabajo doméstico.
Y cuando finalmente solo pensaba en recostarse, a su esposo se le ocurre decir algo muy “inteligente”: “¿Mamá ha tenido un día lindo, relajado y sentada al sol?“. ¡Ouch!
Pero en vez de enojarse y desatar toda su furia contra su marido, Gill decidió buscar una botella de vino que había comprado el día anterior y se largó a beber.
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“Mamá actualmente está bebiendo vino como medida de seguridad ya que al menos si ella está molesta y papá trata de molestarla aún más, probablemente perderá la paciencia apuñalándolo y mamá no quiere pasar el resto de su vida en la cárcel, ni que los niños terminen en un orfanato“, fue la cómica explicación de la trabajadora madre.
¿Has vivido alguna vez una experiencia similar?