La asquerosa medida que tomó una madre para salvar el vestido de novia de su hija
La bella nuevoyorquina, Lucinda Ballard (28), acababa de celebrar una elegante boda, cuando cometió el peor error del mundo. La joven se había comprado un impresionante vestido de novia de Oscar de la Renta que valía 4 mil dólares (más de 2 millones 700 mil pesos) y para cargarlo hasta la casa de sus padres, decidió meter la enorme prenda dentro de una bolsa de basura.
“Estábamos conduciendo de regreso de la boda y estábamos exhaustos, así que se lo entregamos al personal del edificio para que lo movieran junto a nuestro equipaje”, relató la madre de la novia, quien también se llama Lucinda Ballard (65).
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En medio del caos de subir las bolsas y maletas hasta su departamento en la pudiente área del Upper East Side, un miembro del personal se confundió y accidentalmente tiró el vestido a la basura. Cuando se dieron cuenta, la madre entendió que era “un error humano completamente entendible y perdonable”, pero aún así “estaba horrorizada”, como detalló al medio estadounidense New York Post.
Pero ella se negó a rendirse: “Pensé que este vestido era el símbolo de una bella historia de amor y no puedo dejarlo ir al paraíso de la basura”, precisó a este medio. El administrador del edificio, Michael Porth, llamó al Departamento Sanitario, donde un recolector se unió a la cacería.
Lograron identificar el camión exacto que lo recogió y así determinaron que la bolsa se encontraría en un basurero de Nueva Jersey y que llegaría a las 6.30 de la tarde, cuando el camión soltara la carga. “El camión va a vaciar todo, para que tú puedas intentar buscarlo y encontrarlo… antes de que sea enviado al Medioeste y no lo vuelvas a ver más”, le precisaron por teléfono.
Fue así como la mujer de 65 años, el administrador de su edificio, un trabajador llamado Evan Santiago y el supervisor sanitario del sitio, Frank Amon, literalmente saltaron “a un mar de bolsas negras de basura” para encontrar su tesoro.
“Estábamos rompiendo esas bolsas -usando máscaras, botas altas y guantes-. Me movía rápido, diciendo ‘no hay vestido, sigan’, mientras el equipo corría contra la cercana caída de la noche”, explicó. Después de más de una hora buscando, lograron encontrar el blanco vestido brillando entre la montaña de basura.
Aunque estaba arrugado, “¡no se había destruido! Y no olía como si le hubieran lanzado 10 toneladas de basura encima”, exclamó la mujer. Posteriormente, llamó a su hija para contarle del paradero de su vestido y para explicarle que ya iba de regreso.
“Se cayó de la silla. No podía creerlo”, agregó Ballard. Su hija estaba tan feliz, que subió las fotos de las aventuras de su madre en un basural, refiriéndose a ella como “mi heroína”.

