Cuando la bloguera y psicóloga británica Kate Brennan perdió a sus dos padres, el mundo pareció desarmarse entero, pero no sólo en lo íntimo, sino que en lo económico.

Con treinta años la chica no ha logrado ahorrar para su casa y, es más, está tapada en deudas y no recibe ayuda de su familia, como lo hacen muchas personas de su edad.

Al no haber una red social o familiar para contenerla y luego de aceptar varios trabajos y prácticas sin paga para poder impulsar su carrera, la tarea de obtener dinero se puso pesada para Kate.

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Aunque no al borde del precipicio, pero sí complicada, la mujer decidió dar un paso importante y tratar de vivir al menos un mes sin gastar ni un peso de más, en un ‘experimento’ que llamó simplemente “El mes sin gastos de Kate”.

Aunque evidentemente la misión fundamental era ahorrar dinero, el sistema también le permitió entender algunas cosas de la vida y ver que hay artículos y situaciones que son prescindibles.

El plan de ahorro tenía seis normas básicas:

1- Podía gastar en alimentos básicos, alquiler y cuentas
2- Estaba permitido gastar por compromisos previamente adquiridos: no hay problemas con despedidas de soltera, matrimonios o alguna fiesta.
3- Prohibido gastar en transporte, sacar dinero para ir a comer afuera, alcohol, ropa y productos de belleza.
4- Prohibido comprar comida por antojo.
5- Pedir a novio, amigos o familia: Prohibido
6- Ser miserablemente antisocial: Prohibido

Con eso claro la chica comenzó su mes sin gasto y logró sacar importantes lecciones, aunque el sufrimiento no estuvo ajeno, consignó Mirror.

En su blog agrupó los desafíos en categorías para resumir la experiencia.

1. Alcohol

Fue de lo más difícil y cedió en un par de ocasiones pero sacó una valiosa lección: “estar con una caña tremenda que no te permita moverte, hará definitivamente que gastes menos”.

2.Cultura

Londres es una gran ciudad donde hay muchas actividades gratuitas, el problema es que las filas son enormes. Bueno, es gratis ¿qué esperaban?.

3.Almuerzo

“Llevar mi almuerzo al trabajo fue enormemente gratificante. No hay nada que pueda presumir más que haber ahorrado al menos 5 mil pesos al día en almuerzo. Ahora, no todo fue sencillo. Que el olor de las ‘sobras de comida’ ‘explote’ en la oficina o se te rompa el envase o se de vuelta en tu escritorio, definitivamente no es tan gratificante, cuenta Kate sobre otra de las cosas buenas del plan, que sin embargo tiene, como todo, un lado negativo.

“El resplandor de la autosuficiencia desaparece una vez que te has dado cuenta de que has traído algo tan incomible que tienes prácticamente que ahogarte para poder ingerirlo. ¿Quién sabía que el salmón recalentado dos veces en el microondas podía ser tan desagradable?”, concluyó la chica sobre el almuerzo, destacando, en todo caso, el ahorro.

4.Transporte

Quizás una de las experiencias más gratificantes para Kate fue dejar el metro. Evadir los tacos y los encuentros con desconocidos además de aprovechar la vista y el ejercicio fueron invaluables para ella.

“La bici permite evitar la incomodidad social que significa ser aplastado en un espacio pequeño con 55 personas que nunca has conocido y al mismo tiempo ahorrar una fortuna y ponerse en forma. Es una victoria de todos los sentidos”, afirma la joven.

5.Antojos

Aunque no estaba convencida al inicio del ‘experimento’ de reprimir sus deseos alimenticios, descubrió que es posible y hasta liberador.

“Estaba hangry [mezcla de hungry (hambriento) con angry (enojado), que significa la ira que nace del hambre], y la idea de tener que limitarme me hacía enfadar. Pero el mes sin gastos hizo que ya no sea un problema. Sólo lidié con tener hambre y no me mató”, declaró.

Conclusiones

Todo esto derivó en una lista de los pro de su mes de ahorro extremo. Autocontrol, escuchar tus propios sentimientos y la libertad de manejar la bicicleta y no ser esclavo del siempre atiborrado metro parecen ser los principales puntos positivos, bueno además de los más de 400 mil pesos que ahorró (recordemos que en Londres a vida es más cara) y el entender que hay cosas que no son necesarias para vivir.

“No puedes controlar las cartas que te llegarán a la mano pero sí puedes controlar cómo y cuándo las jugarás. Estoy en una misión ahora. Estoy en la búsqueda del secreto del dinero, y voy a intentar todo. No voy a dejar piedra sin voltear hasta que mi deuda muera y mis ahorros estén ordenadas. Deséame suerte”, fue la reflexión final de la treintañera muchacha.

¿Te atreverías a tener un mes de ahorro así de estricto?