Destacados

Joven con anorexia pesa 25 kilos y asegura que hasta respirar hace que suba de peso

Mirror
Mirror

La historia de Sophie Hartwell es realmente impactante. Esta chica ha desarrollado su trastorno de alimentación a tal punto que cree que respirar la hace sumar calorías a su cuerpo.

No se acerca a la cocina, a los hornos, a las vitrinas ni a gente que come por el temor de subir de peso con sólo estar cerca de algún platillo. Cree que literalmente su piel absorbe calorías.

Su estado mental y físico ha llegado a un punto crítico por lo que está rogando por ayuda especializada, junto a su familia. Desarrolló su anorexia hace unos 5 años y pesa alrededor de 25 kilos solamente (56 libras).

Mirror

Mirror

Lee también: Protagonista de “Violetta” sorprende con extrema delgadez y preocupa a sus fans

Los doctores temen que sus órganos fallen en cualquier minuto y a pesar de haber pasado por distintas clínicas y tratamientos no han podido lidiar con su terrible trastorno.

“Creo absolutamente que puedo respirar calorías y absorberlas a través de mi piel. No puedo estar en la cocina cuando preparan la comida, ni puedo caminar cerca del horno cuando está encendido. No puedo caminar más y mucho menos ir a una tienda de alimentos, como una panadería. Mi trastorno es una tortura mental”.

“Hay compulsiones, rutinas y rituales. Tengo una obsesión con números pares y me siento obligada a repetir acciones hasta que “se siente bien“, confesó Sophie a The Mirror.

“Mi enfermedad es un intrincada red. Como muchos pedazos inconclusos de un puzzle quebrado. Estoy atrapada y siento que estoy siendo controlada por el diablo, que no puedo evitarlo, no puedo combatirlo ni avanzar”, agregó la muchacha, que junto a su familia intentan juntar más de 95 millones de pesos para poder viajar a atenderse con un especialista en Estados Unidos para -de una vez por todas- desterrar la enfermedad.

“No puedo parar aún sabiendo que la muerte me puede llegar en cualquier momento. De hecho, de no haber recibido ningún tipo de tratamiento, lo más seguro es que estaría muerta”, afirma la muchacha que además de no comer o tomar sólo alimentos de prácticamente nula caloría, como batidos o cereales, además entrena por largas horas al día.

“Ver el número caer es fantástico. Me siento eufórica y completamente motivada a perder más y más peso para alcanzar la ingravidez y sentirme libre. Si el número se mantiene igual o sube entonces me siento abatida. El peso se convierte en tu vida. Es como un tren que se aproxima hacia ti a toda velocidad y no te puedes mover del camino. Me siento culpable de hacer a mi familia pasar por esto. Yo no quiero que la gente que quiero que me vea así”, cuenta Sophie, que a pesar de su bajo peso actual no está en su peor momento, y tiene las esperanzas de que su traslado a EEUU sea la solución definitiva para su anorexia.